Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 337 social. Esto se expresó en dos niveles fundamentales: a) aumentos salariales y empleo público y b) una política de gastos sociales en aspectos como la salud y la educación, a lo que se suma su orientación de inversiones en áreas estra- tégicas para las comunidades. c) Debe agregarse un tercer aspecto relativo a su política agropecuaria de apoyo al desarrollo del sector. Vale decir, la llamada estrategia de demanda inducida constituyó una respuesta pensada respecto a dos asuntos centrales que definían retos tan- gibles del nuevo gobierno de orientación socialdemócrata: las presiones y demandas sociales en el marco de las políticas sociales y la urgente necesidad de reactivación del crecimiento económico. 44 A juicio de Ceara Hatton, la idea básica de la estrategia de demanda inducida era la de articular un mecanismo complementario a la acción del capital privado, a fin de estimular la demanda efectiva que a su vez estimu- laría el crecimiento. Un componente central de esa estrategia era el compo- nente salarial, el cual se apreciaba como un factor potencial de aumento de la demanda, así como el apoyo al sector exportador tradicional, sobre todo en su segmento agropecuario. Se asumía que el sector agropecuario debía verse como un agente directo del desarrollo, sobre todo en lo relativo a los bienes salarios y la materia prima para el sector industrial, específicamente agroindustrial. 45 La idea de Ceara Hatton, siendo en el plano general coherente y apega- da al diseño técnico de la política económica del gobierno de Guzmán, deja de lado un componente fundamental: lo que se identifica como un estímulo para activar la demanda en muchos sentidos consistía en la práctica en una respuesta empírica a las presiones de masas del electorado del partido que tomaba el poder. Si no se aprecia lo que esto significaba, no se puede entender el otro componente crítico que Ceara Hatton con razón destaca: el escollo que encontró el Gobierno para su esquema estratégico en la resistencia empresa- rial al modelo mismo de desarrollo que se planteaba. A ello se agrega el hecho de que, aun en el mejor de los casos, la inversión privada toma su tiempo para surtir un efecto positivo en el crecimiento, como el propio Ceara Hatton destaca. Si el esquema estratégico del gasto público hubiese sido el resultado de un acuerdo con el empresariado, posiblemente la inversión privada hu- biese reaccionado dinámicamente al estímulo del gasto público y la demanda que provocaba. No lo fue, lo que indica que había un cierto desajuste entre el enfoque del Gobierno que asumía el poder y el empresariado. Nuestra hi- pótesis es que el esquema propuesto en este caso fue más el producto de las circunstancias y presiones sociales y políticas que el resultado de un cálculo racional con metas previsibles.
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