Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
326 Los gobiernos del Prd: 1978-1986 . Transición democrática, movilización popular y crisis económica serían las condiciones en que lo haría. En esa fase de la transición del poder, el cúmulo de críticas al PRD, desde la izquierda, pasando por Juan Bosch y su partido, hasta llegar a la derecha ultraconservadora, dejó prácticamente solo al PRD frente a Balaguer, en la negociación de la transición. Pero al pasar a la fase del reconocimiento de los triunfos congresionales la lucha política tomó un rumbo distinto al de las presiones militares: ahora la batalla se decidía en la Junta Central Electoral. Por parte de Balaguer el esfuerzo se concentraba ahora en lograr que en el Senado su partido PR concentrara la mayoría relativa, con lo cual quedaría con el control de los nombramientos de los jueces de la Suprema Corte de Justicia y de la Junta Central Electoral. De esta manera Balaguer y el PR insis- tieron en que en numerosos lugares sus candidatos habían sido perjudicados. Balaguer logró que la JCE modificara los resultados preliminares que en el caso del Senado claramente favorecían al PRD. El 8 de junio la JCE oficialmen- te proclamó ganador a Antonio Guzmán como presidente y a Jacobo Majluta como vicepresidente, para un volumen de votos de 856,084 a favor del PRD y 698,273 a favor del PR. Ciertamente, no se convocó a nuevas elecciones en los sitios donde el reformismo indicaba que había irregularidades, pero en cambio se invalidó la elección de cuatro senadores del PRD a favor de los candidatos reformistas, lo mismo con un diputado del PRD. Con ese reacomodo el refor- mismo y en concreto Balaguer quedaban en mayoría en el Senado, pasando a tener 16 senadores en vez de 12, y el PRD 11 en vez de 15. En la Cámara Baja se mantuvo la mayoría del PRD: 48 diputados contra 43 reformistas. En cambio, el reformismo quedó controlando la mayoría de los ayuntamientos: 52 contra 32 del PRD. 18 A esta operación se le conoce como «el Gacetazo» en virtud de la cual Balaguer pasó a controlar el Senado de la República. El PRD protestó y en particular el presidente electo y Peña Gómez insistieron en el carácter fraudulento de esos cambios, pero en aras de la prudencia y evitar mayores conflictos, finalmente, aceptaron los resultados. 19 Ya en el poder, Guzmán nombró un Estado Mayor que en muchos nive- les mantuvo por un tiempo la estructura de mando intermedio del régimen anterior, lo que en la práctica indica que el Grupo de los Coroneles alcanzó cierta relevancia en el nuevo régimen. En los mandos superiores tuvo que va- lerse naturalmente del viejo aparato, pero de todos modos terminó alterando los procedimientos normales para designación de cargos, y esto era inevitable si se quería una rápida «despolitización» de las Fuerzas Armadas. El nombra- miento del general Valdez Hilario expresó claramente esa necesidad. 20 En general puede decirse que Guzmán fue exitoso en el propósito de la desmilitarización de los altos mandos militares, si por ello significamos que
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3