Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 323 Finalmente, la primera fase de la transición democrática que el PRD in- auguró en el poder potenció una dura lucha interna en el partido gobernante, desatando la lucha faccional en ese partido (y con el tiempo en todo el espectro político) como uno de los componentes propios del sistema de partidos en su «fase» de competencia democrática. Esa lucha provocaría consecuencias muy negativas para la gobernabilidad democrática en los gobiernos del PRD y afec- taría sobre todo las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Congreso y la capaci- dad del PRD para mantener su hegemonía y liderazgo sobre el electorado, sobre todo urbano, a lo que deben agregarse las dificultades del PRD para sostener en el tiempo las estrategias de crecimiento y la política económica misma que debía sustentar los programas sociales que dicho partido deseaba impulsar. T ransición democrática , militares y demandas populares : el gobierno de A ntonio G uzmán La desmovilización política de las Fuerzas Armadas El gobierno de Antonio Guzmán enfrentó desde su instalación dos pro- blemas centrales: la necesidad de despolitización de las Fuerzas Armadas y la enorme presión social por la reforma, las libertades públicas y el cambio social, provenientes de los sectores populares y medios. La primera situación fue inicialmente la más dura, pero al fin y al cabo resultó la menos dramáti- ca. El mismo día de su instalación en el Palacio Nacional Antonio Guzmán destituyó a los principales jefes de los mandos militares del antiguo régimen balaguerista, pasando a retiro, o designándolos en puestos diplomáticos, a sus principales representantes. Lo que pudo haberse pensado desataría una gran resistencia, en la práctica, se esfumó: los mandos militares tradicionales no opusieron resistencia y una nueva oficialidad pasó a asumir las responsa- bilidades en los institutos armados, al frente de cuya cartera Guzmán colocó al general Rafael Adriano Valdez Hilario. 12 En esa decisión del presidente Guzmán se jugaba el porvenir mismo de su gobierno y si bien para tomarla contó en ese momento con el claro respaldo norteamericano y una opinión pública favorable, no lo es menos la determi- nación y valor personal del presidente para tomar esa medida. Como ha ex- plicado Atkins 13 en su libro sobre los militares norteamericanos, en los meses previos a las elecciones de 1978 el alto mando militar mostró por diversas vías

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