Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 295 El único caso exitoso de desarrollo industrial orientado hacia adentro era el de Estados Unidos. Los países de América Latina habían intentado replicar el modelo estadounidense, bajo la orientación del pensamiento de la Comisión Económica de América Latina (Cepal), a la cual se adscribió la República Dominicana, aunque con cierta tardanza respecto a los países continentales. Para América Latina, sin embargo, se presentaban serias limitaciones, de las cuales dos destacan sobre el resto: la primera, la estrechez de los mercados internos de cada país, fundamentalmente por la muy dispareja distribución del ingreso y la segmentación de las fronteras nacionales. La segunda, los ba- jos niveles educativos, que impedían la generación de tecnologías apropiadas a esa realidad. En las demás experiencias, la industrialización iba generando sus pro- pias tecnologías, o haciendo adaptaciones apropiadas, lo que, en todo caso, demandaba un medio de mayor calificación de la población. A los países de la región no les quedaba más remedio que adoptar las tecnologías de los países desarrollados; pero las mismas habían sido concebidas para otro contexto, de producción a mayor escala. Esto provocó que la industrialización resultara muy costosa, que su expansión fuera sostenible solo en un ambiente de pro- tección y que viniera como parte de un paquete que incluía la importación, no solo de las técnicas, sino también de los bienes de capital y las materias primas, por lo que hubo poca integración con el resto de los sectores. Parecido a lo ocurrido en el resto de la región, en la República Dominicana quedaron muchas deficiencias, pues diversos estudios indicaban que era una industrialización a medias, que dependía mucho de materias primas impor- tadas, que era poco intensiva en mano de obra y que dejaba marginada, fuera de sus beneficios, a una gran parte de la población que su dinámica propia desplazaba del campo a la ciudad. Para hacerla viable se requerían políticas orientadas al desarrollo del mercado interno, al tiempo que mantener bajos niveles de salario real para permitir bajos costos. El nuevo crecimiento económico era concentrador en términos sociales, espaciales y demográficos, tal como había venido ocurriendo en los países continentales de América Latina, lo que ocasionaba un rápido desplaza- miento de campesinos hacia el eje urbano más dinámico: en nuestro caso, la ciudad de Santo Domingo, acompañado de arrabalización urbana, desem- pleo y subempleo. Dado que no se había desarrollado un aparato productivo competitivo, con capacidad exportadora, y que los incentivos fiscales debili- taban agudamente la base tributaria del país, el nuevo crecimiento conducía necesariamente a desequilibrios externo y fiscal, además de los crecientes desequilibrios sociales.
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