Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 293 invertidas en el sector industrial, independientemente de su procedencia), de impuestos a la propiedad y de casi cualquier tipo. Naturalmente, para que esos incentivos fueran funcionales, los impues- tos tenían que ser muy elevados, como forma de condicionar al contribuyente. Efectivamente, tanto los derechos de importación como los impuestos sobre los ingresos eran altísimos en ese tiempo, de modo que el inversionista estaba casi obligado a acogerse a la ley de incentivos, porque de lo contrario casi todo su ingreso habría correspondido al fisco. Esa circunstancia hacía imperiosa la reinversión, y provocaba que casi todos los proyectos resultaran rentables frente a la opción de entregar el dinero al fisco. Los altos aranceles, a su vez, conferían una alta protección a los bienes que se produjeran en el país frente a la eventual competencia de importa- ciones. En realidad, este era quizás el mecanismo fundamental de estímulo al desarrollo industrial, pues encarecía los bienes procedentes del exterior y permitía competir a la industria interna, aun con tecnologías poco adecuadas y un mercado reducido, pero cautivo. Por la misma época se dictó otra ley que confería incentivos fiscales a la creación de compañías financieras de desarrollo (posteriormente se llamarían bancos de desarrollo), con la finalidad de canalizar recursos de largo plazo para inversiones industriales. Gráfico 11 Distribución porcentual del crédito bancario, diciembre de 1976 Fuente: Elaborado con datos del Banco Central de la República Dominicana. La mayor parte del crédito bancario se destinaba a la producción. Incluso una parte considerable era a largo plazo, para financiar inversiones.
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