Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
292 El desarrollo económico interno en la época post-Trujillo Además de las favorables condiciones externas, en el interior del país las políticas macroeconómicas (tributación y gastos gubernamentales, finan- ciamiento, tasas cambiarias, remuneraciones, precios, etc.) se orientaban en función de garantizar la rentabilidad para el sector industrial, por medio de la disponibilidad de créditos y divisas baratas, así como de crear la infraestructu- ra de producción y servicios que demandaba el nuevo patrón de crecimiento. Igualmente, la política de precios relativos discriminaba la agricultura para transferir el excedente al sector industrial. Por eso, la agricultura, so- metida a una intensa intervención estatal represiva del mercado, dejó de ser económicamente rentable, perdió gran parte de su atractivo económico y la gente se comenzó a mover aceleradamente a la zona urbana. La dinámica del crecimiento se trasladó de los campos a las ciudades. Igualmente, la política de gastos públicos se propuso en gran medida satisfacer la demanda de servi- cios de la población urbana. Entre los instrumentos fundamentales de apoyo al crecimiento indus- trial, el primero fue la creación del Fondo de Inversiones para el Desarrollo Económico (FIDE) en el Banco Central, con recursos provenientes en gran medida de préstamos internacionales, la AID, el BID y el Banco Mundial, además de aportes de contrapartida procedentes de la emisión inorgánica del propio Banco Central. El FIDE fue creado durante el gobierno de transición de Héctor García Godoy, en mayo de 1966, pero como esto apenas precedió al ascenso del Dr. Balaguer, fue durante su régimen que se aprovechó. Las condiciones de acceso a dichos financiamientos para realizar inversiones en la industria y otros sectores productivos eran muy atractivas. Paralelamente, el Estado comenzó a invertir recursos en crear una in- fraestructura completa para el surgimiento de empresas industriales nuevas en el entorno de Santo Domingo, el mayor mercado consumidor. La dotación de recursos naturales dejó de ser importante para la localización de las nuevas industrias, pues, como la fuente de las materias primas eran las importacio- nes, y en Santo Domingo estaba el principal puerto, el crecimiento industrial que se promovió fue muy concentrador geográficamente. Además, en la ciu- dad capital era que se ubicaban la infraestructura y los servicios públicos, así como las instancias donde se tenían que hacer todos los trámites oficiales. Se crearon las zonas industriales de Haina y de Herrera. En 1968 fue promulgada la Ley 299 sobre fomento industrial, la cual constituyó el instrumento por excelencia para la promoción del desarrollo del sector, al conferir incentivos tributarios de todo tipo: exenciones de impues- tos a la importación de equipos e insumos, de impuesto sobre la renta por origen (ingresos generados en el sector industrial) y por destino (ganancias
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