Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
235 Historia general del pueblo dominicano En esas condiciones de atraso tecnológico, mercados limitados y depen- dencia tecnológica, la industrialización solo podía sostenerse sobre la base de un alto proteccionismo estatal, lo que claramente estimuló desde sus orígenes una tendencia monopolista del proceso industrializador. Por ejemplo, para 1977 de un total de 557 establecimientos en la rama de alimentos, bebidas y tabaco, 8 empresas muy grandes controlaban el 37.48 % de la inversión, y para la totalidad de empresas de esa rama 17 empresas controlaban el 52.12 % de la inversión. En bebidas esta concentración era mayor, pues apenas 5 empresas controlaban el 53.34 % de la inversión. En textiles el 1.4 % de las empresas (4) controlaban el 24.6 % de la inversión, en productos químicos el 2.38 % de las empresas (4) controlaban el 35.8 % de la inversión, en metálicas básicas el 12.5 % (7) controlaba el 40.8 % de la inversión, en metálicas básicas una sola empresa controlaba el 89.2 % de la inversión. 65 Este proceso altamente monopolista se sostuvo además en políticas sa- lariales restrictivas, apoyadas por el Estado, entre otros elementos, por su explícita política de parálisis salarial tras la Ley de Austeridad, pero también a través de una política de controles de precios agrícolas que facilitaron el congelamiento de los salarios urbanos. De todos modos, debe señalarse que el patrón básico seguido por la estructura salarial urbana indica que fue en las industrias más tradicionales donde mayor fue la contracción salarial. En cambio, en las industrias más modernas y las emergentes industrias surgidas bajo el estímulo de la Ley 299, los efectos no fueron tan dramáticos. De esta forma, si se tiene en consideración también el deterioro del salariado azucare- ro, sobre todo el vinculado al corte de la caña, apreciaremos que el descenso salarial afectó principalmente a los sectores obreros menos organizados y con menor capacidad de acción corporativa. 66 Estos elementos, salarios reducidos y sectores de mercado bajo control monopólico, unidos al proteccionismo, produjeron en el sector industrial tasas de beneficios muy elevadas. Por ejem- plo para la rama de alimentos entre 1970 y 1977 la retribución al capital como proporción del valor agregado pasó de 48.0 a 73.9, en bebidas de 91.5 a 90.7, en tabaco de 96.2 a 94.6, en textiles de 58.2 a 65.1, en químicos de 73.5 a 82.9 y para todas las manufacturas la variación fue de 64.4 a 76.9. Si en el mismo pe- ríodo se analiza la participación de los salarios en el valor agregado la relación es exactamente inversa a la descrita para el capital: entre 1970 y 1977 para la rama de alimentos desciende de 19.9 a 9.5, para bebidas permanece estanca- do, para tabaco aumenta ligeramente de 2.8 a 3.2, para textiles desciende de 23.4 a 19.5, para confecciones aumenta de 14.3 a 17.1, para calzados desciende de 20.3 a 13.3, para químicos desciende de 12.8 a 6.7, para cemento y otros pasa de 18.7 a 15.6 y para todas las ramas desciende de 16.2 a 9.2. Medido
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3