Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

234 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora en la experiencia trujillista de industrialización que al fin y al cabo se apoyó en una población urbana reducida, la segunda ola industrializadora no logró pasar de las sustituciones fáciles y nunca procedió a producir bienes de capi- tal. Lo principal aquí es que a lo largo de la experiencia industrializadora bajo el dominio balaguerista los importadores se mantuvieron como el sector líder del mercado de bienes manufacturados en las ciudades. En gran medida esta situación puede verse como el producto de un equilibrio entre emergentes industriales y el poderoso sector comercial. Romper ese equilibrio conducía a un cambio que el régimen balaguerista nunca estuvo dispuesto a asumir. Por otro lado, es preciso señalar que la experiencia industrializadora dominicana en su segunda fase encontró en la clase media en expansión un sector de mercado estable, aunque en esto tuvo que compartir el espacio de mercado con los grupos importadores. Esto no indica que la producción industrial local se apoyó únicamente en estos grupos sociales medios, pues también a los bienes procesados industrialmente pasaron a tener acceso núcleos obreros e importantes sectores de las áreas rurales. En ese sentido, la experiencia industrializadora postrujillista sí tuvo un mayor dominio de mercado que la primera ola. La experiencia industrializadora ciertamente tuvo sus limitaciones tec- nológicas y de mercado. Quizás el indicador más claro es que durante diez años de experiencia de industrialización entre 1967-1977 su proporción en la composición del PIB apenas creció en 4 puntos porcentuales, pasando de un 10.5 % en 1967 a 14.4 % en 1977. 63 Quizás de mayor importancia es el atraso tecnológico en que se verificó el proceso industrializador que determinó una baja productividad en el período. En términos de valor agregado por hombre ocupado la productividad entre 1970 y 1977 solo se incrementó en alrededor de un 7.5 %, sobre todo en las ramas alimenticias, incluida la producción azu- carera donde la productividad en ese período fue de 8.3 %, mientras en las restantes ramas fue muy baja, de apenas 1.4 %. Es importante destacar que en la rama azucarera su mayor incremento de productividad no fue el producto de un cambio tecnológico en sus áreas industriales, sino de la ampliación de las áreas de corte de caña, en base a una extensión de las jornadas de trabajo de los braceros y la reducción y estancamiento de los salarios. 64 El otro aspecto referido fue el del atraso tecnológico del proceso industrializador. En general el mismo nunca pasó de las sustituciones fáciles relativas a los bienes de con- sumo duraderos, como textiles y alimentos procesados. A esto se agrega que la industrialización de que se trata fue altamente dependiente del extranjero en materias primas y tecnología, al tener que importar en lo esencial la totali- dad de bienes de capital que requería su expansión.

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