Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

194 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora modelo bonapartista. En la última fase del régimen, se producen desacuerdos significativos en los mandos militares y entre la oficialidad de mediano rango y la alta jerarquía militar que introdujeron un nuevo componente en el cuadro político, permitiéndole al PRD abrir un campo de relaciones con grupos y sectores militares, elemento clave que facilitó que en 1978 no se produjera un golpe militar, tras su triunfo electoral. El sostenimiento político del régimen requirió claramente de un apoyo orgánico de los diversos sectores que componían el bloque de fuerzas sociales dominantes (importadores y exportadores, grandes terratenientes, emergen- tes industriales, familias de la alta oligarquía, agrupamientos corporativos del empresariado, entre otros). Pero tampoco aquí podemos encontrar apo- yos monolíticos y permanentes. Por lo pronto, en los inicios del régimen, al menos en sus primeros dos años, sí encontró un apoyo prácticamente mono- lítico por parte de estos sectores. Al emprender la reactivación del proceso de industrialización por sustitución de importaciones, el régimen fortaleció a los emergentes grupos industriales, pero en el interior de estos sectores nun- ca se produjo un acuerdo compacto como «grupo corporativo», ni tampoco los mismos apoyaron de igual modo al régimen. 14 La oligarquía tradicional ligada a la tierra y al comercio fue la que mantuvo un apoyo más estable y prolongado al régimen, pero incluso en su seno se suscitaron rupturas y desacuerdos con Balaguer. Por ejemplo, la coyuntura de las leyes agrarias de 1972-1974 alejó a un sector de la oligarquía (los grandes terratenientes lati- fundistas y ganaderos) del apoyo a Balaguer, y muchos de sus miembros más representativos pasaron a discutir soluciones políticas opositoras a Balaguer entre 1973 y 1975. 15 Con los propios industriales, que en cierto modo eran sus hijos predilectos o «mimados», por ser (o así entenderlo él) su mejor produc- to, Balaguer tuvo recurrentes conflictos y diferencias. Para comprender la naturaleza del régimen balaguerista, un buen punto de partida lo constituye la discusión sobre sus objetivos políticos y de desa- rrollo. Hay que desechar el error de asumir que el régimen balaguerista, por su forma bonapartista de ejercer la dominación y construir su legitimidad, permaneció siempre el mismo desde el punto de vista de sus objetivos polí- ticos. Por el contrario, constituyó una realidad muy dinámica y por lo tanto cambiante. Esto debe llevar a reconocer al menos dos niveles de la discusión: a) los objetivos propios de la unidad y sobrevivencia política del régimen; y b) los propios de su estrategia modernizadora y gestión del desarrollo. En cuanto a sus objetivos políticos, más allá de la sobrevivencia de Balaguer como la figura central del régimen bonapartista, tres aspectos concentran sus propósitos básicos: a) lograr la unidad de las fuerzas militares y establecer

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