Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
193 Historia general del pueblo dominicano inversiones extranjeras directas no solo fueron importantes, sino que su po- der e influencia en las decisiones estatales llegó a adquirir una preeminencia estratégica para el sostenimiento de Balaguer en el gobierno. Al régimen balaguerista lo sostenían fuerzas poderosas. En primer lugar debe destacarse el poder de los Estados Unidos. El apoyo norteamericano fue constitutivo del régimen desde sus orígenes y se sostuvo casi hasta el final cuando se hizo evidente un giro estratégico de la política exterior del Departamento de Estado hacia América Latina. 11 Sin embargo, las relacio- nes del régimen con los Estados Unidos no deben considerarse como ho- mogéneas o monolíticas. Tampoco esas relaciones se mantuvieron iguales a lo largo de los Doce Años. En este sentido, en los orígenes del régimen el apoyo militar y político norteamericano fue determinante para que Balaguer lograra imponer orden a los militares, 12 someterlos a su «control» e inspirar confianza en la oligarquía dominicana. Posteriormente, sobre los aparatos de seguridad la influencia norteamericana adquirió una gran autonomía, 13 mientras las relaciones políticas de Balaguer con Washington se hacían hete- rogéneas. Por un lado, mientras Balaguer afirmaba sus vínculos con intereses azucareros y mineros y sus representantes y lobbistas de Washington, cada vez más surgían en el Congreso de los Estados Unidos voces críticas, hasta llegar en 1978 a producirse rupturas determinantes, consecuencia del inte- rés del nuevo presidente demócrata (Carter) por los derechos humanos en América Latina. El apoyo político más claro y directo que tuvo Balaguer a lo largo de sus doce años de gobierno fue claramente el de los militares. En gran medi- da gracias a ese apoyo el régimen pudo sostenerse por más de una década. Sin embargo, dicho apoyo nunca fue monolítico, se mantuvo sobre un frágil equilibrio de compromisos entre fracciones militares en torno a las cuales Balaguer no solo logró controlar al liderazgo militar, sino también imponer un compromiso a las clases y grupos dominantes que le permitió construir la gran «autonomía» de que gozó siempre el régimen bonapartista. De esta for- ma, en el primer gobierno de Balaguer, sobre todo al principio de su ejercicio del poder (1966-1968), el despótico y abierto apoyo militar fue imprescindible, a fin de proceder a dispersar el campo opositor, diezmar el influjo de masas del PRD y prácticamente hacer desaparecer la influencia que la izquierda pudiese haber adquirido en el campo militar, particularmente respecto a sec- tores como el movimiento obrero, los campesinos y los grupos profesionales. Una vez logrados esos objetivos en torno al aparato militar, Balaguer logra estabilizar un esquema de equilibrio entre los diversos grupos y fracciones militares (1968-1975) que pasó a constituirse en un componente esencial del
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