Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
174 La Revolución de Abril mandato de Bosch; su instrumento legal sería la Constitución de 1963. 113 Pero el 23 de junio, «ante la superioridad militar de los invasores», la Comisión Negociadora hizo una concesión vital. Aceptó el principio de un gobierno provisional con un «neutral» como presidente, un gobierno que se regiría por un Acta Institucional redactada de antemano en el curso de las negociaciones. Las elecciones tendrían lugar entre seis y nueve meses después de la instala- ción del Gobierno Provisional. 114 A partir de ahí las negociaciones estuvieron enfocadas en la búsqueda del hombre que presidiría el Gobierno Provisional. Los constitucionalistas presentaron listas de candidatos, todos «neutrales». Pero el embajador Bunker tenía un solo nombre que ofrecer: Héctor García Godoy. Pocos constitucionalistas conocían personalmente al candidato, aunque la mayoría estaba al tanto de su pasado y sus lazos familiares. Un domini- cano de primera, embajador bajo Trujillo, y canciller en las últimas semanas del gobierno de Bosch, García Godoy pertenecía a la casta de hombres que siempre están arriba. En 1964 había sido uno de los vicepresidentes del Partido Reformista de Balaguer, pero había renunciado a este cargo para convertirse en vicepresidente de la Tabacalera, el principal fabricante de cigarrillos del país. «El señor García Godoy es una persona de experiencia», afirmaba Bunker, «[que] no está comprometida con ninguno de los dos bandos en pugna [...] y satisface plenamente de que el nuevo jefe del Gobierno debe ser conocido en el país y sobre todo en el ámbito internacional». 115 La oposición de los constitucionalistas fue inútil; sus candidatos —todos «neutrales»— fueron rechazados por el comité ad hoc. Finalmente, el 7 de julio, Bunker declaró ca- tegóricamente que «después de haber recibido las listas de todas las personas disponibles y con las dotes requeridas hemos llegado a la siguiente conclu- sión: [...] el señor Héctor García Godoy para la solución del problema». 116 Los constitucionalistas no tuvieron más dudas: se enfrentaban con un ultimátum. Si lo rechazaban, ¿qué precio tendrían que pagar? Los líderes del movimiento se reunieron al día siguiente. Solo siete de los presentes tenían derecho a voto: los representantes del PRD, del PRSC y del 1J4; los representantes del gabinete, del Senado y de la Cámara de Diputados (tres órganos dominados por el PRD); y el representante del Estado Mayor constitucionalista, mayor Lora Fernández. Caamaño y otro tres miembros de la Comisión Negociadora tomaron parte en el debate, pero no votaron. 117 Para el caso de rechazar la solución García Godoy, los líderes constitu- cionalistas anticipaban dos posibilidades: un asalto masivo norteamericano contra Ciudad Nueva, o una ruptura de las negociaciones.
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