Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
166 La Revolución de Abril Asimismo se avanzó en la repartición de los mandos militares. Se institu- yó una nueva categoría: oficiales «neutrales», aquellos, casi todos agregados militares, que se encontraban en el exterior el 24 de abril y no habían toma- do posición en favor de ninguno de los dos bandos. Para la noche del 17 de mayo Bundy y Guzmán habían convenido que, como que no había acuerdo sobre quién sería el ministro de las Fuerzas Armadas (¿un constitucionalista o un neutral?), se dejaría el cargo vacío. En su calidad de presidente de la República Guzmán sería el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Un oficial constitucionalista, el mayor Juan María Lora Fernández, sería el jefe de Estado Mayor del EN; el coronel José González Pomares, un neutral, sería el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea; y el jefe de Estado Mayor de la Marina sería un oficial del GRN. Pero a medida que las negociaciones iban progresando, los norteamericanos empezaban a dudar de Guzmán. Para ellos su negativa a deportar o detener a los comunistas a menos que violaran la ley no era prueba de apego a la democracia, sino evidencia de debilidad frente a los «extremistas» de Ciudad Nueva. Su insistencia de que el jefe de Estado Mayor del EN fuera un oficial constitucionalista era también prueba de de- bilidad y de que Guzmán se dejaba influenciar por el mando militar rebelde. Los asesores de Johnson se preguntaban si no estaban haciendo demasiadas concesiones, si el tiempo jugaba verdaderamente en contra de EE. UU. Estas dudas aumentaron dramáticamente el 18 de mayo, cuando Guzmán le envió un mensaje a Bundy anunciando que suspendía las negociaciones a causa del respaldo de Estados Unidos a la ofensiva del GRN contra los ba- rrios altos. «Me veo en la obligación —dijo— de suspender las conversaciones hasta que haya un cese del fuego efectivo. [...] EE. UU. le ha permitido a las tropas de San Isidro cruzar el corredor y en algunos casos las ha apoyado con helicópteros». 99 Aquella noche Bundy le decía a Johnson: Estoy profundamente impactado por lo de esta mañana. La actitud de Guzmán nos obliga a preguntarnos quién tendría el control en un gobierno presidido por él. [...] Para mí está claro que es el mando militar rebelde que decidió parar las conversaciones [...] Guzmán ha jugado un rol de marioneta en este incidente. [...] Tomando en cuenta que el acuerdo al que habíamos llegado ayer contemplaba poner a un coronel relativamente desconocido [Lora Fernández] en una posición de autoridad sobre un grupo de hombres cuya energía y determinación han sido ampliamente demostradas en estas semanas, y tomando en cuenta que Guzmán transmitió un ultimátum patentemente absurdo a nuestra embajada, ninguno de
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