Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 161 después que se aprobó la creación de la FIP que el comité de credenciales de la OEA recomendó que «el asiento de la República Dominicana en la Décima Reunión de Consulta sea declarado vacante». 76 Y así se hizo. Estados Unidos esperaba que muchos países participaran en la FIP pero enfrentados a una opinión pública escandalizada varios gobiernos que esta- ban dispuestos a participar se echaron para atrás. Solo seis países latinoame- ricanos enviaron contingentes a la FIP: Brasil, 1,152 hombres; Honduras, 250; Paraguay, 178; Nicaragua, 159; Costa Rica, 21; y El Salvador, 3. Los Tontón Macotes de Haití estuvieron ausentes de la FIP. Fue una lástima, porque hu- bieran estado en buena compañía. Soldados de cinco dictaduras marcharon hombro con hombro en Santo Domingo en defensa de la «democracia» domi- nicana. Y junto a ellos marcharon 21 policías costarricenses, «aporte ridículo a esta farsa internacional». 77 El mando de la FIP le fue otorgado al general brasileño Hugo Panasco Alvim. Modestamente los Estados Unidos se contentaron con el segundo cargo para el general Bruce Palmer, comandante de las fuerzas de ocupación norteamericanas. Palmer, que no era un diplomático, dijo a la prensa que «si las políticas de la OEA y de los EE. UU. entraran en colisión, yo tendría que seguir las instrucciones de mi gobierno». 78 Un comité especial de la OEA, compuesto por delegados de cinco países «seguros» —Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala y Panamá— había estado en Santo Domingo desde el 3 de mayo. La Décima Reunión de Consulta le pidió al comité «ofrecer [...] sus buenos oficios a las facciones armadas dominicanas» y «llevar a cabo una investigación en todos los aspectos de la presente situación en la República Dominicana». Los miembros del comité, se quejó Bundy luego, eran «unos vagos ymiedosos» y resultaron «completamente inefectivos». 79 Tenía razón, pero soslayaba el hecho de que este era el papel que EE. UU. les asignaba, tal como los contingentes latinoamericanos de la FIP. Ellos estaban en Santo Domingo úni- camente de pantalla; su papel no era de investigar o menos aún tomar decisiones, sino solo acatar las instrucciones de los funcionarios norteamericanos y brindar una fachada multilateral mientras que EE. UU. decidía qué hacer. W ashington busca una salida El presidente Johnson se sentía en apuros. Los constitucionalistas habían sobrevivido al trauma psicológico del desembarco de los marines el 28 de

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