Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
162 La Revolución de Abril abril y al daño que les infligirían las tropas norteamericanas. El 14 de mayo, la CIA informaba: La calma que generalmente ha prevalecido en el interior del país puede ser engañosa. Por debajo de la superficie hay un fuerte respal- do popular para el movimiento de Bosch-Caamaño y poco respaldo para el Gobierno de Reconstrucción Nacional. La falta de comida o su alto costo y el marasmo económico están alentando el descon- tento. [...] Es casi seguro que si continúa el empate político en Santo Domingo, en el interior aumentarán las posibilidades de disturbios, confusión y el fortalecimiento de los rebeldes. 80 Descritos solo unos días antes como una horda de salvajes sedientos de sangre, los constitucionalistas pronto se ganaron el respeto de importantes vo- ces en la prensa norteamericana, incluyendo el New York Times y el Washington Post . Los liberales empezaron a criticar la política dominicana de Johnson al darse cuenta de que la influencia comunista entre los rebeldes había sido groseramente exagerada. Aunque la intervención continuaba disfrutando del apoyo de una fuerte mayoría del público norteamericano, la dulce unanimi- dad de los primeros días había desaparecido. En Latinoamérica, las giras pro- pagandistas de altos funcionarios norteamericanos no consiguieron aplacar la ira exasperada por el sentimiento de impotencia. Hablando con sus asesores, el 16 de mayo, Johnson «expresó su preocupación por la “paliza” que estamos recibiendo en otros países». 81 Y en la ONU Estados Unidos se encontraba en una posición incómoda porque el organismo mundial, quebrando una larga historia de pasividad, parecía dispuesto a intervenir por primera vez en una región que Washington consideraba como su reserva. «Hay un fuerte senti- miento en la ONU de que “el Consejo de Seguridad tendría que hacer algo” sobre la situación en la República Dominicana», lamentaban los funcionarios norteamericanos. 82 El 14 de mayo el Consejo de Seguridad aprobó una resolu- ción pidiéndole al secretario general U Thant que enviara un representante a la República Dominicana «para que informara al Consejo de Seguridad sobre la situación». Era un paso modesto, pero que contrastaba netamente con la actitud del organismo en junio de 1954, cuando ni siquiera se lograron los votos para discutir sobre el caso de Guatemala, a pesar de las peticiones del gobierno de aquel país, víctima de una agresión apenas disfrazada de parte de Estados Unidos. 83 Temiendo que el tiempo jugaba en su contra, y que por ende hacía falta buscar una solución rápida, Washington decidió abrir negociaciones con los
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3