Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 149 Bennett había regresado a tiempo para ser testigo de la rendición de la revuelta. Ante él se hallaban los líderes vencidos. Ruyle había sentido respeto y compasión para el derrotado presidente provisional, estima por el impávi- do coraje de Molina en el Palacio, compasión por Molina «en silencio, de pie» ante la puerta de la embajada, su misma actitud una admisión de la derrota pero llena de dignidad. Pero Bennett no sentía hacia Molina ni compasión ni estima. Por el contrario, sentía hostilidad y desprecio. Este desprecio está patente en el informe que envió a Washington: «Molina Ureña, nervioso y acongojado, hacía esfuerzos por comportarse como un presidente constitucio- nal y fracasaba miserablemente». Los líderes rebeldes aceptaban la idea de una Junta Militar; solo pedían que la embajada mediara entre ellos y los vencedores, para evitar más derra- mamiento de sangre. Bennett se negó, alegando que no tenía autorización para hacerlo y «que el acuerdo habría de buscarse en conversaciones de dominicanos hablando con dominicanos». Su negativa a mediar destrozó las últimas esperanzas de los líderes constitucionalistas, dejándoles una estrecha opción: el asilo en una embajada o la muerte en la calle. La descripción que hace Bennett de los momentos finales de la reunión, cruelmente irónica, pinta a algunos de sus visitantes «demorándose como si trataran de evitar volver a sumergirse en el cruel mundo». Pero Bennett no se contentó con rechazar las peticiones de sus visitantes de que la embajada ayudara a poner fin a los combates; también los humilló. Su mismo informe lo demuestra: Puse en claro [...] que fueron sus acciones del sábado [24 de abril] las que iniciaron este fratricidio y provocaron la contrarreacción. [...] Subrayé y reiteré no había duda de que los comunistas habían sacado provecho de su legítimo movimiento, habiendo sido tolera- dos y hasta estimulados por el PRD. Señalé que a pesar del hecho de ser el PRD un partido democrático, habían de hecho dado a comunistas rienda suelta especialmente mediante distribución de armas a civiles en grandes cantidades, su tolerancia de extendido pillaje y maltrato físico de personas inocentes. Dije que había mu- cha habla de democracia de su parte, pero eso no me impresionaba como el modo de conseguirla. [...] Luego le caí con fuerza con el vergonzoso incidente del hotel Embajador donde esta mañana se pusieron en peligro vidas norteamericanas. ¿Fue este un ejemplo de democracia en acción? 47
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