Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 115 pero no lo hizo para no convertirse en obstáculo a la comprometida desocu- pación americana. Para el joven brigadier Trujillo estas elecciones tuteladas debieron ser también una lección, aunque esta vez fructífera, acerca de la importancia y procedimientos de tales elecciones tuteladas como formas de legitimación tanto hacia el exterior como para el interior del país. A este tipo de elecciones impuestas y tuteladas militarmente que pros- peraron a inicios del siglo xx como culminación de la ocupación militar nor- teamericana en países del Caribe y América Central, y aunmucho después por doquier, E. Herman y F. Brodhead las denominan «elecciones de demostra- ción», por los efectos de justificación ante la población norteamericana de las estrategias injerencistas, ya que ellas aumentaban la estabilidad lograda y la exportación de valores y procedimientos «democráticos», y por otra parte, por los logros de pacificación y el manejo de los dirigentes locales: las elecciones de demostración «permitieron a la población local —según estos autores— resolver sus diferencias a través de reglas y procesos electorales en lugar de recurrir a la fuerza. Con restricciones apropiadas del sufragio, y con partidos fragmentados, el mando compartido de la élite local y el mantenimiento del orden fueron el resultado político esperado de la institucionalización de las elecciones». 45 Luego del desarme general realizado por la ocupación de 1916, la con- centración de la violencia física y una centralización del poder, al igual que las justas y torneos llevados a cabo por los irredentos caballeros de ejércitos privados licenciados, la contienda electoral de 1924 proporcionó la transfigu- ración del enfrentamiento por el poder y apuntó a atemperar y canalizar las pasiones políticas de los actores, anteriormente armados, hacia otros procedi- mientos y simbología para la conquista del poder. A juzgar por los resultados, esta experiencia apenas marcaba el inicio de una larga trayectoria. Un Estado como el del período 1930-1961, que no toma en cuenta los principios de la soberanía del pueblo para la fundamentación del poder, ni mucho menos la legitimidad democrática, ¿para qué celebra elecciones que, a fin de cuentas, transcurren sin opciones ni libertad y con resultados abso- lutamente previsibles? Los estudios de otros países muestran un apreciable repertorio de funciones de legitimación y cohesión de las elecciones no com- petitivas, sea porque exista un déficit de legitimación o porque sea necesario sumarlas a las fuentes existentes de legitimación autoritaria: efectos que van desde la aclamación del jefe por parte de una coalición autoritaria diversa y de intereses encontrados, así como el permitir un espacio breve para que las masas puedan expresarse, unificar las fracciones de la coalición autoritaria y debilitar la de los rivales. 46
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