Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 113 sazón, escudriñaba en lo profundo de la colectividad social y, sin sintonía con los vientos libertarios del momento, distribuyó entre personas menesterosas los suministros y bienes menudos del que hasta hace poco había sido el pode- roso partido único. Con la liquidación clientelar del partido de la palmita se consagraba la pervivencia del clientelismo y se la anunciaba —con esta acción reveladora— a todos los confines del territorio nacional que era el espacio de presencia de ese singular partido. Este anuncio y repartición de bienes mal habidos fue el boicot más efectivo a las expectativas de igualación de las clases bajas. Una parte de las mismas seguiría acogiéndose al favoritismo clientelar, en lugar de pugnar activamente hacia el terreno de la conquista de los derechos. Las formas patrimoniales del poder que permitieron erigir el emporio trujillista y de sus allegados con altas concentraciones de riqueza y la conser- vación de las lealtades militares se constituyeron en una apetecible práctica del poder por parte de las distintas fracciones empresariales, las que se dispu- taron, sin mayor visión, el control del Estado. Y de esta manera, el militaris- mo patrimonialista sobrevivió a la dictadura y continuó con fuerza durante mucho tiempo, alcanzando la etapa de máxima expresión en los Doce Años del Dr. Balaguer. L a pretensión de integración política por el E stado Elecciones sin opciones: pacificación y activación de la adhesión La celebración de elecciones no competitivas en regímenes autoritarios ha llamado la atención de los analistas de las ciencias sociales. Además, su reiterado recurso (como en el caso de los Estados autoritarios de Franco en España, Stroessner en Paraguay) alerta sobre su posible significado más allá de la pantomima. Durante el Estado trujillista se realizaron seis elecciones nacionales, varias parciales y tres extraordinarias para elegir a los miembros de la Asamblea Revisora de la Constitución. Tal reiteración no solo indica el establecimiento de un ritual de poder, sino también un papel significativo acordado a este tipo de elecciones. Como parte integrante del Estado, el Partido Dominicano concentró el monopolio de la actividad política y las elecciones no ofrecieron la posibili- dad de escoger libremente a partir de opciones competitivas. Para muchos

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