Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

110 Los rasgos del Estado de la posdictadura (1961-1966) movieron entre lo impredecible y la contingencia. La resonancia de las luchas por la vigencia de los derechos civiles enfrentó una contención en el fervor del empresariado organizado, cuyas actuaciones favorecieron un conservadoris- mo político y un aferramiento a las ventajas provenientes de las mencionadas desigualdades sociales. La libertad de prensa llegó a ser defendida más como una libertad de empresa que como la defensa de la libertad de la circulación de ideas y de ejercicio de la tolerancia. 37 La beligerante Confederación Patronal, surgida en 1962, y la Asociación de Industrias de la República Dominicana, también muy beligerante, se enfocaron a abogar fundamentalmente por el mantenimiento del orden, la libre empresa y la propiedad . Cabe decir, sin embargo, que uno de los resultados inmediatos de estas luchas fue la de un incremento sustancial del ingreso laboral, cuya estimación varía para el bienio 1962-1964 de un 39 % en el sector salarial y de un 25 % en el sector público. 38 Por su parte, las élites organizadas en la Unión Cívica Nacional (UCN), al tiempo que enardecían a sus seguidores con una exalta- ción de la patria y de los comportamientos patrióticos de desprendimiento de intereses, manifestaban un abierto desdén hacia la gente «común y corriente», hacia la alteridad excluida. Se hizo famosa la interpelación de Viriato Fiallo a los «negritos» de los barrios populares, e incluso el avezado Bosch recoge una estampa de ese inusitado menosprecio al individuo pobre de la calle, mostra- do por militantes de la UCN, hasta en el momento de procurar la afiliación de adherentes. 39 Las charlas radiales de Bosch y su audaz campaña electoral en 1962 pro- movieron el despertar de la conciencia y la movilización de sectores popula- res, pero el golpe de Estado de septiembre de 1963 cerró la oportunidad de un cambio cultural y político de mayor amplitud. Ciertamente, las más elemen- tales libertades públicas se restauraron de manera limitada, las elecciones del 20 de diciembre de 1962 comenzaron la marcha —aún inconclusa— hacia una «igualación» política, pero el reconocimiento de los derechos individuales se topó con el monumentalismo jurídico inoperante y encontró contrariedades significativas en una sociedad instituida y socializada en torno a la aceptación de la marginalización y la subordinación. Por otra parte, el correlato de la asunción por el Estado de los derechos individuales a través de sus capacidades y recursos financieros, en lugar de dinamizarse al calor de estos reclamos, fue limitado en lo que concierne: 1) Al deficiente espacio público estatal que impedía el impulso de la constitu- ción de funcionarios competentes y medios administrativos para: a. Realizar una adecuada prestación de bienes públicos que respaldara los derechos individuales y sociales, y, b. Responder medianamente a los reclamos de la

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3