Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 573 adecuadamente orientadas. Así, un aspecto relevante en la relación creci- miento económico-disminución de la pobreza hace referencia a la inclusión laboral de los individuos. Una política pública bien orientada debe abocarse entonces a la creación de condiciones para la inclusión económico-social de los dominicanos por medio de una promoción activa de empleo productivo y bien remunerado. La forma más elemental, pero también la más sólida de integración o inclusión social es el empleo. Porque ser excluido del mercado de trabajo representa una condición socio-económica de extrema fragilidad y una privación de la ciudadanía. 62 Como se sabe, la población joven tiende a ser la más afectada por el des- empleo. Ramírez León encuentra que la tasa de desempleo entre los jóvenes en el año 2013 era tan alta como en el año 2001. Afirma que esta realidad es consistente con la evidencia internacional de que las mayores tasas de des- empleo se concentran entre los más jóvenes y produce el fenómeno de los denominados «NiNi», es decir, que ni trabajan ni estudian. 63 La exclusión social y la construcción del espacio urbano Otro expresión relevante de la exclusión social en la República Dominicana y en la región latinoamericana es lo que sucede con el espacio urbano. El paisaje de las grandes ciudades latinoamericanas, sobre todo sus capitales, presenta siempre las marcas de la exclusión social por la presencia de esos amplios conglomerados humanos ubicados en los «márgenes» de las grandes urbes, habilitadas originalmente a contrapelo de cualquier ló- gica técnico-profesional como refugio o punto de llegada de una migración rural que huye de la pobreza hacia la ciudad con la esperanza de encontrar condiciones mínimas para instalarse y despegar hacia mejores mundos que solo pueden ser imaginados por quienes no tienen más alternativa que el riesgo de salir de sus raíces hacia una novedad desconocida y hostil pero inevitable. Es así como en el mundo urbano-citadino se constituye la exclusión es- pacial que pasa a denominarse como «cerros», «favelas», «barrios populares», «colonias populares», «barrios marginados o marginales» y muchas otras maneras más, según los países, de nombrar esa realidad terrible y rica en la que es constituido ese espacio donde llegan los «expulsados» que optan por desarrollar estrategias para la sobrevivencia suya y de sus familias. Allí, la cultura campesina, abandonada por la fuerza de los hechos, se ve obligada a dar paso a la lógica de la sobrevivencia citadina que pasa y es sostenida por la esperanza de la mejoría presente y futura de la familia.

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