Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
572 República Dominicana: democracia, inclusión y exclusión social hablar de una tendencia a la «feminización de la pobreza». Así pues, en el mundo de la informalidad se encuentra una de las expresiones más dramáti- cas de la exclusión social. En él mismo confluyen: tareas u oficios que deman- dan baja calificación de la mano de obra, que en consecuencia ofertan bajos niveles de salario, baja o ninguna cobertura de la seguridad social, absoluta incertidumbre con respecto a la vejez y al futuro, bajos niveles educativos y un hábitat de baja calidad. Por su parte, Guzmán nos recuerda que «la evolución de los indicadores de pobreza y desigualdad es esencialmente un resultado de las condiciones del mercado laboral y, en particular, de los niveles de ocupación y remunera- ciones reales de la población ocupada». Da la noticia de que «alrededor de 17 de cada 100 trabajadores de Santo Domingo y de la región Sur se encuentran desocupados […] se estima que unos 630,000 trabajadores y trabajadoras es- taban sin ocupación a mediados del 2010». 59 En esta misma dirección el interesante estudio sobre la Informalidad realizado en conjunto por la Secretaría de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo, el Banco Central y el Banco Mundial en el año 2007, ante la pregunta por la incidencia de la informalidad en el mercado laboral urbano dominicano, observa que en la zona urbana alrededor de 54 % de las perso- nas ocupadas trabajan en condiciones de informalidad según el criterio legal, esto es, carecen de licencia o contrato y no reciben una cantidad razonable de beneficios laborales contemplados en la legislación. Similarmente, alrededor de 65 % de los trabajadores son informales desde la perspectiva de la seguridad social —esto es—, no se encuentran cotizando actualmente como preparación para la vejez. Finalmente, cerca de 50 % de los ocupados y ocupadas urbanas son informales según el criterio de la OIT, dado que trabajan en establecimientos pequeños o como cuentapropistas en ocupaciones de baja calificación». 60 El sociólogo Wilfredo Lozano lo resume con precisión: «En tal sentido, un problema central es el de la capacidad de la economía para generar empleos. Lamentablemente, la región y sobre todo países como República Dominicana, no solo han estado generando poco empleo, en comparación con el crecimien- to del PIB, sino que los mismos se han producido en el sector informal de la economía. No se han producido, como requiere un desarrollo incluyente, empleos productivos». 61 Este es el punto. Es que, como se sabe, el crecimiento económico es necesario pero no suficiente para propiciar desarrollo e inclusión social. Como bien señalan Godínez y Mattar, los factores de exclusión social son inherentes a la pobreza extendida y persistente y revertirlos supone decisiones de políticas públicas
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