Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
334 Los gobiernos del Prd: 1978-1986 . Transición democrática, movilización popular y crisis económica una común defensa de la institucionalidad democrática: Guzmán era más conservador y estaba apoyado por un sector empresarial que pugnaba por abrirse un espacio de representación nacional, el empresariado agrope- cuario y comercial del Norte del país y concretamente de la provincia de Santiago. El compromiso al que se llegó en la IX Convención de 1977 que viabilizó la compactación de la boleta del PRD, estuvo en gran medida determinado por el común convencimiento de que Balaguer podía ser derrotado y que en el país se necesitaba un cambio democrático. En esa convención Peña Gómez fue un árbitro en la pugna intergrupal, pero no podía ocultar su inclinación por las ideas del grupo de Jorge Blanco, más cercano a la cosmovisión social- demócrata y en realidad más cercano al partido. 40 Ya en el gobierno, a partir de agosto de 1978, el grupo de Guzmán asumió cada vez más un distanciamiento respecto al aparato político-partidario. En su defecto, el grupo de Jorge Blanco se hizo fuerte en el control del Congreso, pasando el propio Jorge Blanco a presidir la Cámara Alta. De hecho, con ese posicionamiento, lo que unos meses antes era una disputa de tendencias se convirtió en un choque entre aparatos de Estado (Ejecutivo y Congreso). Con ello quedó afectado el propio ejercicio de gobierno del partido gobernante. A partir de ese momento, la lucha de tendencias intra-partidarias ya no solo afectaba el futuro de la organización, sino que pasó a comprometer la institu- cionalidad misma del Estado. A esto se añade otro componente: el alejamiento inicial y posterior cuasi ruptura entre el partido de gobierno y el grupo en el poder, entre Guzmán y su equipo y el PRD como aparato. Pese a la lucha de tendencias, que enfrentó al presidente Guzmán con el presidente del Senado Jorge Blanco, el PRD en el período 1978-1982 continuó siendo hegemónico en el movimiento popular, sobre todo en las grandes ciudades (Santo Domingo y Santiago). Esto, sin embargo, no puede ser confundido con una idea simplista de total sometimiento de los grupos populares o del movimiento sindical al gobierno del PRD. Por ejemplo, hubo importantes conflictos huelguísticos como el de los choferes sindicalizados que en 1979 protagonizaron una huelga del transporte. A ello se añade otro hecho: si bien el partido gobernante tenía amplia aceptación popular, en la sociedad civil hubo expresiones de crítica, todo el movimiento de izquierda se mantuvo alejado del Gobierno y el partido de Bosch (PLD) fue muy críti- co con el conjunto de ejecutorias de gobierno, siendo más crítico sobre todo en materia de corrupción. La diferencia fue Balaguer, quien, si bien estaba en la oposición, asumió lo que denominó una «oposición constructiva», que
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3