Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

328 Los gobiernos del Prd: 1978-1986 . Transición democrática, movilización popular y crisis económica país. En general gran parte del accionar político del gobierno de Guzmán se agotó en esa agenda democratizadora que exigía la sociedad, lo que potenció el desarrollo de la sociedad civil y en particular del movimiento sindical. 24 El electorado que había votado por el PRD era sobre todo urbano. En el mismo se agrupaba una diversidad de sectores de raíz popular, pero también arrastraba a trabajadores urbanos, profesionales liberales e intelectuales. A ello debe añadirse un importante sector del campesinado disgustado con el reformismo balaguerista, a raíz del fracaso de las llamadas leyes agrarias, tras la propuesta de reforma agraria que Balaguer impulsó sin éxito, a partir de 1973. A diferencia del campesinado, ese conglomerado social predominan- temente urbano no solo tenía un mayor nivel de organización corporativa, sino que en el período anterior (1961-1978) había logrado acumular gran ex- periencia de lucha por reivindicaciones políticas o sectoriales. Son los casos de las organizaciones corporativas que organizaban a grupos profesionales como los abogados, los ingenieros y arquitectos, los profesionales de la agro- pecuaria, los médicos, etc. En todas esas organizaciones el PRD tenía mucha influencia, pero era sobre todo en el mundo sindical donde manifestaba ma- yor presencia. Era natural que en esas organizaciones se expresara un gran respaldo a la lucha que hubo de librarse para impedir que el triunfo electoral de 1978 se frustrara. En esa coyuntura, el mundo del trabajo desempeñó un gran papel, desde la sociedad civil. A estos elementos se unen otros, como el peso del sindicalismo en la opinión pública. 25 Por otro lado, en el mundo sindical el PRD como partido tenía no solo una gran presencia en su cuerpo dirigente, sino también una efectiva simpatía en las bases sindicales. Era na- tural que para el PRD fuera esencial fortalecer y mantener ese liderazgo y ya como gobierno proceder a cumplir compromisos con el movimiento obrero organizado. De esta forma, entre 1978 y 1982 se produjo un auge organizativo del sindicalismo obrero y aumentó la influencia de los profesionales organizados en el Estado, 26 específicamente en el gobierno perredeísta. Sin embargo, este proceso de movilización social y política fue muy desigual en sus resultados. Por ejemplo, mientras entre profesionales agropecuarios el apoyo al PRD se hizo más fuerte, entre grupos profesionales como los médicos y los abogados, las relaciones entre el Gobierno y las organizaciones gremiales no siempre fueron de entendimiento y apoyo recíproco. Vamos más lejos: fue en el movimiento obrero organizado que la in- fluencia del PRD posiblemente estaba más acentuada; al punto de que dicha organización llegó a convertirse en la fuerza predominante en las principales

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