Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 313 e incluso en la administración general del Estado. Hasta los organismos de control y fiscalización del Estado comenzaron a exhibir fallas extremas. L a precaria urbanización dominicana El patrón de urbanización en el país siguió un curso muy parecido al que fue común en América Latina durante el siglo xx . Quizás la diferencia más importante fue que la República Dominicana, junto a la mayor parte de los centroamericanos y caribeños, se ubicaba en el grupo denominado como de urbanización tardía: los países que solo a partir de la década de 1960 alcan- zaron más de una cuarta parte de su población residiendo en la zona urbana. Todavía en 1950 Santo Domingo apenas tenía unos 181,500 habitantes y Santiago otros 56,600. Ninguna otra ciudad sobrepasaba los 20,000 habitantes (cifra tomada como base por las Naciones Unidas para definir lo que pudiera considerarse realmente población urbana), aunque San Pedro de Macorís se acercaba bastante a este número. La población rural era, al promediar el siglo, el 76.2 % del total, y según el criterio de Naciones Unidas, apenas el 11.1 % de la población vivía en centros urbanos de más de 20 mil habitantes. Con los cambios económicos y sociales acaecidos en el país después de Trujillo, las principales aglomeraciones urbanas, particularmente las que concentraban el mayor mercado, se convirtieron en centros de atracción de población, lo que originó un rápido proceso migratorio, expansión física de la ciudad principal y concentración urbana, demanda de mayores recursos pú- blicos e incapacidad de la economía para suplirlos, arrabalización y desarrollo de un fuerte sector informal de producción y servicios. Con la urbanización se produjo cierta modernización de la sociedad y ampliación de la cobertura de los servicios públicos básicos, concomitantemente con reducción de la calidad. Entre 1950 y 1981 la ciudad de Santo Domingo pasó de villa a metrópoli, su población se multiplicó por siete. Mientras la población nacional crecía a un ritmo anual de 3.2 %, la parte urbana aumentaba a un 5.8 % y la de la capital a un impresionante 6.6 %. Durante esos años la población urbana pasó de un 23.8 % a un 52.0 %, y la residente en aglomeraciones de más de 20,000 habitantes pasó de un 11.1 % a un 41.9 %. Si bien el crecimiento urbano tuvo lugar de manera muy concentrada (macrocefalia demográfica), también en el interior las ciudades crecían, de modo que la cantidad de centros superiores a los 20,000 habitantes pasó de 2 a 19 en ese período.
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