Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
308 El desarrollo económico interno en la época post-Trujillo bancos comerciales, con más de cien oficinas en el territorio nacional (el Banco de Santo Domingo fue liquidado poco después de su surgimiento por prácti- cas incorrectas). En los primeros años de la década de 1980 apareció una gran cantidad de entidades nuevas, incluyendo el Banco Nacional de Crédito, el Banco Gerencial y Fiduciario, el Banco BHD (anteriormente existía, desde 1972, como banco hipotecario), el Banco Mercantil, el Banco Domínico-Hispano, el Banco Universal, el Banco Antillano y el Banco Regional. La mayoría de ellos desaparecieron con las convulsiones económicas de la década de 1980 y la crisis de 1990, bien por no haberse adaptado a los cambios que experimentó la economía, bien por tener que fusionarse con las reformas posteriores, cuando se crearon los bancos de servicios múltiples, o sencillamente por malas prácticas administrativas, incluyendo mucha co- rrupción, como se vería ya entrado el siglo xxi . Ahora bien, los mecanismos de intermediación financiera que hicieron posible el crecimiento económico dominicano después de la caída de Trujillo no podrían explicarse solo a partir de la presencia de los bancos comerciales, ni de la activa promoción llevada a cabo por el Banco Central (por medio de FIDE y de la política de adelantos y redescuentos). Un papel fundamental fue jugado también por otros intermediarios financieros especializados, primero de carácter estatal y después de capital privado. En adición al Banco Agrícola, que tuvo una participación muy decrecien- te. Entre 1961 y 1963 fueron creados por el Estado dominicano el Instituto de Auxilios y Vivienda, la Corporación de Fomento Industrial, el Banco Nacional de la Vivienda, el Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo y el Instituto Nacional de la Vivienda, todos con funciones de apoyo financiero a determina- das actividades productivas. Posteriormente, por la orientación crecientemente privatizadora que tendría el proceso económico dominicano, el impulso mayor al crecimiento provendría de otros tipos de intermediarios financieros, de capital privado, especializados también en promover ramas específicas de la economía. En 1962 se dictó la Ley 5897, mediante la cual se crearon las condiciones para el surgimiento de las asociaciones de ahorros y préstamos, entidades mu- tualistas privadas, sin fines de lucro, con la idea de promover el ahorro de la naciente clase media urbana para la adquisición o construcción de viviendas. Aparecieron asociaciones en Santo Domingo y en casi todas las ciudades im- portantes del país. Para 1965 ya había 8, y en 1975 se habían expandido a 15. Posterior a eso aparecieron otras, pero muy pocas. El diseño institucional de esas instituciones jugó un papel importante en el proceso de urbanización y en la satisfacción de las expectativas de la clase media de adquirir viviendas propias.
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