Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

267 Historia general del pueblo dominicano reacción. Pero una vez pasada la situación de «riesgo», al poco tiempo el propio Balaguer restableció poder a los generales del grupo de Pérez y Pérez, lo que indica que después de todo también los necesitaba. Ver Atkins, Los militares , pp. 133-138. 39 Del Castillo et al. , La Gulf and Western , p. 59. 40 Listín Diario , 17 de agosto de 1970. 41 Pese a que hay un relativo consenso en la represión de que fue víctima el movimiento sindical durante el llamado Gobierno de los Doce Años de Balaguer entre 1966 y 1978, hay pocos análisis sistemáticos sobre este proceso. No existen estudios sistemáticos de los grandes sindicatos de la época y sus relaciones con el sistema político y el Estado, como son los casos del Sindicato Unido de La Romana que de alguna manera fue el primer gran sindicato víctima de la represión del régimen; de Poasi, sindicato de obreros portuarios; muchos de cuyos miembros participaron activamente en la Revolución Constitucionalista; del sindicato de los telefónicos de Codetel; del sindicato de los electricistas (Sitracode), y otras organizaciones que, como la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), tuvieron un papel de vanguardia en la política de masas en esos años. Para una visión de las luchas obreras hasta los años setenta, véase a Rafael Calderón, «Movimiento obrero». Un breve estudio sobre las luchas obreras en el período 1966-1978 se puede ver en Julio de Peña Valdez, Breve historia . 42 Lozano, El reformismo . 43 Es interesante el paralelismo entre las funciones de los secretarios de Estado sin car- tera bajo el balaguerismo y las funciones de los alcaldes pedáneos bajo el trujillismo. Ambas categorías cumplían funciones de mediación entre el cuerpo político del Estado y la sociedad hoy llamada civil. Pero, mientras los alcaldes ejercían sus funciones para la dominación política en una sociedad rural conformada en torno a pequeñas comunida- des campesinas débilmente vinculadas entre sí, o simplemente aisladas, los secretarios sin cartera y los ayudantes civiles operaban claramente en un marco político urbano y en una sociedad de masas. 44 Véanse las estadísticas de las Ejecuciones presupuestarias de los años 1966-1978 prepara- das por la Oficina Nacional de Presupuesto. 45 En realidad el saneamiento del CEA le tomó varios años a Balaguer. Al final del período, si bien los déficits se controlaron, los problemas financieros resurgieron. En gran medida esto fue el producto del papel que pasó a jugar el emporio azucarero en la política de prebendas y construcción de clientelas del régimen. Como indica un informe del Fondo Monetario Internacional de 1969-1970, entre 1966 y 1969 el CEA tuvo ingresos de efectivo por valor de 289.7 millones de pesos, peros sus egresos fueron ligeramente superiores (289.3 millones de pesos). Esto planteó en el período que para 1966 el déficit fue de 15.6 millones de RD$, para 1967-1969 se habían logrado ligeros superávits de 11 millones de pesos. Lo cual produjo que si bien en 1966 hubo que generar un financiamiento de 15.6 millones, para los años 1967-1969 la financiación había desaparecido. 46 La Ley 299 de Incentivo y Protección Industrial fue promulgada por el presidente Balaguer el 23 de abril de 1968. 47 Para un análisis de las funciones de Inespre en el modelo de acumulación, véase a Juan Alfonseca, «La agroindustria del aceite: de la sustitución de importaciones a la depen- dencia externa», Mimeo, Santo Domingo, 1985; Fernández, Ideologías agrarias y D’Oleo, Estado y políticas .

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