Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

266 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora Nivar Seijas, el presidente ratificó en el cargo de secretario de las Fuerzas Armadas a Pérez y Pérez, que había sido nombrado en el puesto por García Godoy en el gobierno transicional. Balaguer nombró a Nivar Seijas como jefe de la Guardia Presidencial en esa ocasión. A partir de ese momento se produjo un antagonismo entre los dos jefes militares que condujo a una práctica división faccional de las fuerzas armadas dominicanas duran- te el período 1966-1978. Es posible que en el plano personal el argumento de Atkins sea cierto y el origen del antagonismo entre los dos generales se encuentre en esa situación, pero el argumento no explica cómo esta «rencilla» o «rencor» personal de Nivar Seijas evolucionara en el camino de delinear el choque propiamente faccional. 35 Balaguer acusó a Wessin y Wessin de ser el jefe de una conspiración golpista contra su gobierno. En una dramática intervención ante las cámaras de televisión con Wessin a su lado, Balaguer acusó al ex militar. Este se mantuvo callado durante toda la presentación. En esa comparecencia Balaguer estuvo acompañado del alto mando y de oficiales que todavía en ese momento no se tenía clara idea de su lealtad, como fue el caso del coronel Imbert MacGregor, que de hecho evadió responder una pregunta de Balaguer al respecto siendo luego sacado de las filas militares. Sobre este hecho en particular véase a Brian J. Bosch, Balaguer y los militares . 36 Es justo indicar que si bien la reforma agraria balaguerista fracasó al no poder lograr la modernización del agro en su conjunto, ni tampoco movilizar el apoyo campesino que quizás el régimen esperaba, logró fortalecer un sector arrocero que favoreció al campesi- nado medio. Ciertamente, consolidó al sector de grandes propietarios y molineros y res- pecto a la oligarquía agraria Balaguer logró acercarla a las finanzas y al sector exportador. Para conocer detalles de la coyuntura agraria los trabajos de Orlando Martínez deben consultarse. Para mayores detalles véase a Otto Fernández, Ideologías agrarias y luchas so- ciales en la República Dominicana: 1861-1980 , Buenos Aires, 1983; Dore Cabral, Problemas de la estructura agraria dominicana , Santo Domingo, 1979; Dore Cabral, Reforma agraria ; Cassá, Los Doce Años y Francisco D’Oleo, Estado y políticas agrarias: 1972-1982, Tesis de Maestría, Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1983. 37 La carta de un solo párrafo la transcribe Brian J. Bosch: «Respetuosamente llamamos la atención de Su Excelencia sobre nuestra decisión de renunciar, con efectividad inme- diata, a nuestras posiciones como secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, jefe de Estado Mayor del Ejército y jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, respectivamen- te, debido a que no estamos de acuerdo con las decisiones adoptadas recientemente», Balaguer y los militares , p. 335. 38 El punto de vista de Atkins respecto a las renuncias de los generales merece considera- ción. Argumenta este autor que ni los generales ni Balaguer aquilataron con claridad las consecuencias de sus decisiones. Balaguer deseaba reajustar el equilibrio de poderes con su decisión pero no previó la reacción de los generales del «Triángulo» (Pérez y Pérez, Lluberes Montás y Jiménez), a quienes agraviaba el nombramiento. Los generales, por su parte, al presionar a Balaguer con sus renuncias, no calcularon la férrea decisión de Balaguer. Argumenta Atkins que los generales tomaron la arriesgada decisión de ventilar su crítica en público, y de hecho admitieron al igual que el presidente, que fue posible llegar a algún tipo de enfrentamiento armado. Lo esencial aquí es que al tomar esas de- cisiones (la renuncia y la rueda de prensa) los generales ponían en peligro el modelo mismo de equilibrio en que se sostenía el poder de Balaguer, de ahí su dura y firme

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