Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
232 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora a la producción industrial de bienes de capital. Pero sobre todo en ese país la industrialización logró constituirse en un componente central de la masiva urbanización y creación de sujetos sociales propios de la modernidad, como fue el nacimiento de una verdadera clase obrera y una amplia clase media urbana. En Argentina se logró avanzar en el mismo camino, al igual que en México y Chile, pero nunca con el mismo impacto y resultados positivos que en Brasil. Sin embargo, en todos esos países el proceso estuvo acompañado de un panorama de pobreza y desigualdad social que no permitió que la in- dustrialización lograra sacar a dichos países del subdesarrollo. Cuando esto comenzó a vislumbrarse, sobre todo en Chile, el camino no era ya de manera central ni exclusiva el de la industrialización, puesto que la dinámica de la globalización le había abierto paso a una dinámica economía globalizada en torno a los servicios. En el resto de la región los logros de la industrialización fueron menos impactantes, pero en todos los casos produjeron importantes contribuciones en materia de crecimiento, aunque el abismo del atraso y el subdesarrollo cobraban mayor importancia. La República Dominicana no escapa a estos procesos que caracterizaron los esfuerzos por el desarrollo latinoamericano. Quizás el rasgo más significa- tivo y peculiar de la experiencia industrializadora dominicana ha sido la prác- tica ausencia de un sector empresarial, o burguesía industrial, con capacidad propia para agenciar el desarrollo. En las dos grandes oleadas industrializa- doras del país, el agente catalizador fue un actor político, en la primera oleada lo fue la propia élite trujillista que apoyó al dictador durante sus treinta años de dominio despótico del Estado, en la otra experiencia a partir de 1968, el agente articulador e impulsor fue el propio Estado, esta vez bajo la dirección de un hábil heredero del poder autoritario de la dictadura, Balaguer. En los dos casos, el empresariado aparecía como un agente subordinado al dominio del Estado, ya como un sector subordinado y marginado, como fue el caso de los escasos empresarios que existieron en las condiciones de la dictadura, o como un agente subsidiario que les brindó apoyó para constituir- se en una verdadera élite empresarial dinámica. Eso no indica necesariamente que en las condiciones de la postdictadura el débil empresariado existente hasta ese momento no mostrara voluntad de participación e incluso imagina- ción creadora en el esfuerzo gerencial del desarrollo, lo único que esto indica es que para lograr que esos esfuerzos se coronaran con el éxito fue necesaria la intervención directa y protagónica del Estado. El otro aspecto importante del proceso industrializador dominicano que debe destacarse es el de la incapacidad de la oligarquía dominicana tradicio- nal para retomar y asumir las tareas de la industrialización en las condiciones
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3