Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

216 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora de estabilización y control de precios, sino también, por vía de consecuencia, la estabilización y control de los salarios urbanos. Naturalmente, complemen- taba a este mecanismo una política de subsidios a los productores rurales. 47 El Banco Central, por su lado, fue el mecanismo empleado en esos años para la movilización de recursos hacia áreas de inversión consideradas estra- tégicas para el desarrollo. El mecanismo articulado para lograr esos objetivos fue el crédito bancario. Mediante los préstamos se estimuló el desarrollo in- dustrial y ganadero pero también la expansión de la inversión extranjera. Los mecanismos que desde el Banco Central se organizaron para estas tareas fue- ron el Fondo de Inversión para el Desarrollo (FIDE) 48 y el Fondo de Inversión para el Desarrollo del Turismo (Infratur). Veamos el caso de FIDE que canalizó una parte significativa de los re- cursos para el desarrollo industrial. Originalmente el FIDE despegó con un apoyo de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En una segunda fase se apoyó en recursos directos del Estado provenientes del Banco Central. En ambos casos siempre el Estado aportó los fondos de contrapartida de los recursos internacionales que llegaron al FIDE. Todo esto dependió siempre de la buena coyuntura de precios internacionales del eje de la economía controlado estatalmente: el CEA. En la medida en que se debilitaban las exportaciones y el Banco Central vio reducirse sus recursos para el desarrollo, recurrió a emisiones monetarias sin un sólido respaldo. 49 A través del FIDE, en muchos sentidos, el Estado administró su política de estímulo al desarrollo para los sectores que consideraba estratégicos, que fueron fundamentalmente dos, el industrial y el ganadero, y solo de manera secundaria el agrícola. De esta forma, entre 1966-1978 el FIDE movilizó 239.4 millones de pesos hacia los sectores productivos, aunque lo que aportó fueron directamente 136.3 millones, como lo muestra el Cuadro 1. Con la creación del FIDE y con el apoyo de las agencias internacionales de desarrollo, a la larga el Estado lo que hizo fue transferir a la banca local el «co- mando» y orientación del proceso de industrialización. Como el Banco Central no podía directamente administrar la cartera de préstamos al sector industrial y productivo en su conjunto, los mismos fueron canalizados por la banca local. En la práctica esto le reportó a la élite financiera del país una capacidad inédita de control directo de recursos para el desarrollo, lo que le permitió incluso influir en la composición del cuerpo directivo del Banco Central, su Junta Monetaria. Diferente fue el caso del sector agropecuario, cuyo financiamiento se concentró en las llamadas sociedades financieras de desarrollo. 50

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