Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

210 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora pero se adaptaba a la decisión del primer mandatario. No sucedió así en esta ocasión. El llamado Triángulo (los generales Pérez y Pérez, Lluberes Montás y Jiménez) reaccionó con un abierto rechazo a la decisión presidencial. No asistieron a la juramentación de Nivar Seijas y desafiaron a Balaguer con una carta conjunta de renuncia de Jiménez, Pérez y Pérez, Lluberes Montás y el comodoro Logroño Contín. 37 Sin mayores reparos Balaguer aceptó las renuncias de los generales. Pero los generales fueron más lejos: a finales de la mañana convocaron una rueda de prensa donde entregaron a los medios de comunicación la carta de renuncia. La crisis estaba desatada. Balaguer mantuvo sus actividades normales los siguientes dos días. Fue el día 10 que dio su primer golpe. En el Decreto 850 designó al coronel piloto Renato Malagón Montesano al frente de la Fuerza Aérea, en el Decreto 851 nombró a Rivera Caminero jefe de la Marina de Guerra y el Decreto 852 reins- taló a Imbert MacGregor como subjefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea nombrándose a sí mismo al frente de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas. Luego Balaguer tomó medidas precautorias: las tropas en todo el país fueron acuarteladas, la Guardia Presidencial recibió el mandato de la defensa del Palacio Nacional, al igual que la fuerza de operaciones especiales bajo el comando de Neit Nivar Seijas. A seguidas se desató una lluvia de visitas de altos oficiales al Palacio Nacional a manifestarle al presidente su lealtad personal, lo que culminó en una proclama donde las Fuerzas Armadas expresaban su apoyo al comandante en jefe, Balaguer, siendo firmada por 22 generales y 37 oficiales del Estado Mayor. La Policía Nacional hizo otro comunicado semejante. Dos días después, el 12, Balaguer nombró al general Braulio Álvarez Sánchez como jefe del Ejército y a Juan René Beauchamps Javier como reemplazo del propio Balaguer al frente de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas. Ya en ese momento Balaguer tenía pleno dominio de la situación. Completó en junio 2 su operación nombrando a Pérez y Pérez en el gabinete como secretario de Interior y Policía. En los meses siguien- tes Balaguer restableció el rango de contraalmirante a Jiménez y a Lluberes Montás de general, colocó como subsecretario de las Fuerzas Armadas al ge- neral Ramiro Matos González, ascendió a general a Álvarez Sánchez, pero no restableció nunca a Logroño Contín. La crisis se había resuelto y, aunque Nivar Seijas salió fortalecido, lo prin- cipal es que la crisis dejó claro a todo el mundo que el poder militar no solo lo controlaba Balaguer, sino que el destino mismo de los jefes militares dependía sobremanera del favor presidencial. ¿Por qué el triángulo de generales que de hecho lideraba Pérez y Pérez se atrevió a desafiar a Balaguer? Posiblemente porque sobreestimaron su capacidad en el interior de las Fuerzas Armadas,

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