Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
206 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora En el marco de la dinámica bonapartista de equilibrio y control de las Fuerzas Armadas, el primer problema de envergadura fue el de la unidad misma de estas, lo que produjo que Balaguer se enfrentara al poder de Wessin y Wessin. Balaguer era consciente y los norteamericanos también, como lo demuestra el libro de Brian J. Bosch, de que era imposible pretender con- trolar los aparatos miliatres y estabilizar la situación política en el sentido del fortalecimiento de los acuerdos a los que había llegado Balaguer con las élites dominantes y los norteamericanos, si el peso de Wessin no era reducido y controlado. De hecho hasta la revuelta de abril de 1965 el coronel fue la figura militar más poderosa, tras su control del CEFA que concentraba un ingrediente fundamental: los tanques de guerra y los blindados, lo que de hecho convertía a dicho agrupamiento militar en el principal poder de fuego del país. Sin embargo, Wessin salió mal parado de la Revuelta Constitucionalista, tras su fracaso en la batalla del puente Duarte. A partir de allí, su salida del país a una suerte de exilio forzado en el gobierno transicional de García Godoy y la llegada de Balaguer al poder redujeron su influencia en las Fuerzas Armadas. Es cierto que mantenía simpatías en sectores de la oficialidad en el CEFA. Pero lo esencial es que su salida al exterior de hecho lo desconectó del ámbito militar que el CEFA representaba. De todos modos, el eje principal del asunto lo establece Brian J. Bosch al sostener que en la visión balaguerista del problema militar, Wessin y Caamaño ocupaban las posiciones extremas de un continuun (la derecha y la izquierda radicales). En ese enfoque, ambos ex- presaban lo que debía aniquilarse, si se deseaba pasar a un modelo nuevo que asegurara estabilidad y control de las Fuerzas Armadas. Mientras Caamaño, radicalizado hacia la izquierda, era el líder de la facción militar derrotada por los Estados Unidos en la Revolución Constitucionalista, Wessin era la extrema derecha militar que protagonizó la primera fase de esa lucha, saliendo de ella personalmente derrotado. Su fanatismo anticomunista y visión fundamenta- lista de la política le impedía al general del CEFA su asimilación al esquema de equilibrio de facciones que Balaguer proponía y que todo indica que los norteamericanos aceptaban. La temprana salida al exilio de Wessin le facilitó a Balaguer aislarlo sin comprometerse él mismo, puesto que ello fue uno de los compromisos del Acta de Reconciliación de 1965 que los norteamericanos impusieron a las fuerzas constitucionalistas. Como se sabe, eso no impidió que el general desde el exterior continuara influenciando a sectores de la oficialidad inconformes con el modelo político que Balaguer estaba desarrollando. El exilio colocó a Wessin en la extraña posición de ser un «líder militar» sin espacio militar, vale
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