Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
202 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora En cambio, el Grupo de San Cristóbal tenía directas y más claras ataduras con los remanentes del trujillato. Al igual que el grupo de Wessin, los oficiales de este grupo fueron conspiradores y participaron en la Junta Cívico-Militar del 16 de enero de 1962 y en el derrocamiento de Bosch el 25 de septiembre de 1963. Complotaron también contra el gobierno de facto de Donald Reid Cabral en 1964, siendo en este punto que se ahondó la distancia entre el CEFA y el Grupo de San Cristóbal. 30 En este grupo destacaba el coronel Neit Nivar Seijas, por su vocación conspiradora, pero también por su claro abolengo y simpatía trujillista. A diferencia del CEFA, el Grupo de San Cristóbal no tenía realmente mucho peso militar. Así, la Revolución Constitucionalista no contó inicialmente con el apoyo de este grupo, 31 manteniéndose al principio neutral, aunque al final, luego de vacilaciones, pasó a apoyar a las tropas leales al Gobierno. Aun así, el grupo no alcanzó mucho prestigio en el conflicto de abril de 1965. Los constitucionalistas constituían un grupo relativamente diferente a los otros dos, sus líderes tenían orígenes muy diversos en lo militar e incluso no tuvieron nunca una sincronización que los unificara completamente en la conspiración que derrocó de hecho a Reid Cabral e iniciara la revuelta de 1965. 32 Quien finalmente quedó al frente del movimiento que este grupo estu- vo organizando, ya en plena Revolución Constitucionalista, fue un oficial que no tuvo vínculo importante con la conspiración: el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. 33 Lo más interesante de este grupo es la evolución que sufrió en lo ideológico al calor del conflicto de abril de 1965, cuya figura emblemá- tica fue claramente el propio Caamaño, que pasó de ser un oficial tradicional educado en la más típica tradición trujllista, hasta llegar a ser un líder revo- lucionario nacional. Había un grupo más difuso que los otros tres, el llamado Grupo de San Isidro, constituido por oficiales pilotos y paracaidistas. Vecinos cercanos del CEFA siempre trataron de tener visibilidad propia y entre ellos hubo serias diferencias. La Revolución de 1965 y el común enemigo que se les enfrentó, el grupo constitucionalista, terminaron unificándolos, situación que benefició a oficiales como el mayor Lluberes Montás (paracaidista) y al oficial de infantería, pero ubicado en San Isidro, Enrique Pérez y Pérez. Finalmente, reconocemos a los oficiales de la Marina de Guerra, mejor vistos por la pobla- ción pero que al igual que el Grupo de San Cristóbal no tenían mucho poder militar. De los oficiales que componían este «grupo» destacan tres: Francisco Rivera Caminero, Ramón Emilio Jiménez hijo y Francisco Amiama Castillo. Como se aprecia, la política faccional era una constante en las Fuerzas Armadas dominicanas postrujillistas. Lo que es más importante: esa política faccional era un componente fundamental de la modalidad de intervención de los militares en la política de la época. Balaguer, pues, no inventó la política
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