Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
178 La Revolución de Abril Pero, ¿Imbert Barrera? Él no quería renunciar. Suplicaba a Bennett, di- ciendo que «quería complacer a los EE. UU. en todo. “Nada más díganme a quiénes ustedes quieren que yo nombre en mi gobierno y lo haré”». 125 Pero sus quejas y sus peticiones tenían poco peso. Los norteamericanos trataban directamente con los jefes militares del GRN, que se mostraban tanto más comprensivos porque sabían que sus intereses no estaban amenazados, como después demostraron los acontecimientos. La noche del 30 de agosto, Imbert Barrera compareció en televisión para manifestar su negativa a firmar el Acta Institucional y el Acta de Reconciliación Dominicana y anunciar su renuncia. Al día siguiente Rivera Caminero y los jefes de Estado Mayor del GRN—Martínez Arana (EN), De los Santos (Fuerza Aérea) y Jiménez Reyes (Marina)— firmaron el Acta Institucional y el Acta de Reconciliación Dominicana. El general Despradel Brache, jefe de la Policía del GRN, firmó también. El 3 de septiembre se instaló el Gobierno Provisional. Había concluido una etapa de la crisis dominicana. Otra comenzaba. Los hombres designados por García Godoy para los puestos claves de se- cretario de las Fuerzas Armadas, jefes de Estado Mayor del EN, de la Fuerza Aérea y de la Marina, y jefe de la Policía fueron Rivera Caminero, Martínez Arana, De los Santos, Jiménez Reyes yDespradel Brache, respectivamente. Estos oficiales habían ocupado los mismos cargos bajo el GRN. Sus nombramientos fueron el precio que García Godoy había convenido en pagar para convertirse en presidente provisional. Los jefes militares del GRN controlaban las Fuerzas Armadas y la Policía, y por tanto el país, como lo exigía Washington. Los militares constitucionalistas evacuaron la Zona Constitucionalista y fueron hacinados en un campamento militar abandonado en las afueras de la capital, cuyas salidas controlaba la FIP. Allí permanecieron durante la pre- sidencia de García Godoy. A veces la FIP les impedía salir del campamento, para «evitar incidentes». Una vez tras otra García Godoy prometió a los oficiales constitucionalis- tas que ellos y sus hombres serían reincorporados a las Fuerzas Armadas, y que también recibirían el mando de unidades militares. Pasaron las semanas y las promesas no se cumplían nunca. El período del Gobierno Provisional estuvo caracterizado por actos de violencia. Unas pocas víctimas pertenecían a grupos de derecha. Pero la gran mayoría de los muertos a manos de asesinos «desconocidos»—o abiertamente a manos de la Policía y las Fuerzas Armadas— fueron boschistas o partidarios de la extrema izquierda, al igual que los que sufrieron detenciones, palizas y persecución.
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