Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

176 La Revolución de Abril «designado otro que represente a la clase oligárquica del país», dijo Pablo Casimiro Castro, el presidente del Senado, «y siempre prevalecerá el deseo de los poderosos del Norte». 120 Incluso el factor tiempo favorecía a los norteamericanos. Ellos podían esperar, en tanto que los constitucionalistas necesitaban una solución rápi- da. En la Ciudad Colonial se hacinaban decenas de millares de personas en unos pocos kilómetros cuadrados. Un cordón sanitario aislaba este campo atrincherado del territorio del GRN, es decir, del resto del país. A comienzos de mayo un grupo de una docena de catorcistas salió clandestinamente de Ciudad Nueva para crear focos guerrilleras en el suroeste del país. Pero al llegar encontraron una atmosfera de terror. Arsenio Ortiz, el segundo del grupo, fue delatado, detenido y ejecutado. Los otros se dispersaron y trataron de regresar a Santo Domingo, cada uno por su cuenta. En junio, el 1J4 planeó una operación de mayor envergadura en San Francisco de Macorís: grupos de catorcistas tomarían la fortaleza del EN y el cuartel de la Policía para luego «retirarse a la zona rural, aprovechando la base social del 14 de Junio en la zona rural de esta localidad y Nagua». Hombres y armas fueron infiltrados en San Francisco de Macorís desde la capital, para ayudar a los catorcistas del lu- gar. Los servicios de seguridad detectaron la operación. «Fue una verdadera masacre; el día del alzamiento murieron alrededor de cincuenta personas». 121 Después de aquello, hasta los más «cabezas calientes» entre los catorcistas abandonaron la esperanza de un segundo frente. Los constitucionalistas habían esperado que la presión internacional forzara a los norteamericanos a procurar con ellos una rápida solución. Pero la atención mundial, centrada durante un tiempo en la crisis dominicana, se había dislocado a otros temas candentes de la actualidad internacional y el drama dominicano ya no era noticia de primera plana en la prensa mundial. Al mismo tiempo, la desmoralización aumentaba en Ciudad Nueva. «El Senado de la República tiene suficientes pruebas para afirmar aquí que no es la misma moral del momento en que se inicia la revolución la que reina ahora en los comandos y en el pueblo», dijo Casimiro Castro. «El pueblo está cansado y demanda una solución», añadió Peña Gómez. «Diariamente se su- ceden incidentes que denotan este cansancio. Debo decir aquí [...] que la gente desesperada busca alivio para sus miserias y penurias». 122 El problema del aprovisionamiento había empeorado, abundaba la des- ocupación y la sensación de impotencia crecía. La inactividad forzada de los comandos hacía cada vez más difícil imponer la disciplina. Estas condiciones llevaron a los líderes constitucionalistas a aceptar la candidatura de García Godoy en la reunión del 8 de julio. El PRD, el gabinete,

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