Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

158 La Revolución de Abril 2,500 hombres de la 82ª. División Aerotransportada empezaron a aterrizar en San Isidro. Era el comienzo de una masiva acumulación militar que en diez días alcanzaría un tope de 23,000 soldados norteamericanos en suelo dominicano, número casi igual a la mitad de los que entonces estaban com- batiendo en Vietnam. Fue también el 30 de abril que Johnson dejó entrever al público por primera vez la verdadera naturaleza de su «intervención huma- nitaria». Anunció: «Hay señales de que gente entrenada fuera de la República Dominicana trata de tomar el control». Dos días después, el 2 de mayo, Johnson retomó el tema, con mucha más fuerza: «Dirigentes comunistas, mu- chos de ellos entrenados en Cuba, viendo la ocasión de aumentar el desorden, de ganar un espacio, se unieron a la revolución. Fueron apoderándose del mando». La revuelta había sido «apropiada y puesta en manos de una banda de conspiradores comunistas». 69 Johnson no hubiera podido ocultarse por más tiempo detrás del pretexto de una intervención humanitaria. Debido a la capacidad de resistencia de los constitucionalistas y a la ineptitud de San Isidro, Estados Unidos estaba desembarcando miles de efectivos en vez de los cientos que había esperado que serían suficientes. Estas tropas comenzaron a jugar un papel activo en el conflicto, única manera de salvar a los generales. El 30 de abril los paracai- distas de la 82ª. división salieron de San Isidro hacia la capital. Atacando a los constitucionalistas, capturaron el puente Duarte y procedieron a asegurar una zona de varias manzanas en torno a su acceso occidental, es decir, en te- rritorio rebelde. Su superior poder de fuego les confería una ventaja decisiva, pero una resistencia inesperada retrasaba su avance. 70 Ese mismo día, los marines se desplegaron desde la zona que rodeaba al hotel Embajador y ocuparon 15 kilómetros cuadrados en el sector occidental de la ciudad, donde establecieron la denominada «Zona Internacional de Seguridad» (ZIS) bajo control norteamericano. Luego, en un ataque por sor- presa en la noche del 2-3 de mayo, los paracaidistas avanzaron a lo largo de un angosto frente desde los accesos occidentales del puente Duarte a través de la capital con el objeto de unirse a los marines en la ZIS. Establecieron un «corredor» dividiendo en dos Santo Domingo. Los constitucionalistas queda- ron de este modo cortados en dos, confinados a Ciudad Nueva en el sureste y a los llamados «barrios altos» en el noreste. Para pasar de una zona a la otra tenían que atravesar varios controles establecidos por las tropas norteameri- canas a lo largo del corredor. Allí eran registrados y, a veces, arrestados. No se permitía el paso a nadie con armas.

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