Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

134 La Revolución de Abril único que podía garantizar un período de estabilidad. «Acepten lo inevita- ble», les decían, «Apoyen la candidatura de Reid Cabral a la presidencia de la República». A cambio, el PRD ganaría curules en la elecciones legislativas y municipales que tendrían lugar al mismo tiempo que las presidenciales. Actuando con sentido común y abandonando a Bosch, el partido y sus diri- gentes prosperarían. 6 Unos días después del levantamiento constitucionalista, el presidente Lyndon Johnson le preguntaría a su secretario de Defensa, Robert McNamara: «¿Antes del levantamiento, alguien le dijo, o pensó usted, que había allí una situación explosiva?» McNamara le contestó «Absolutamente no, señor pre- sidente». 7 Lo que Estados Unidos y Reid Cabral sabían era que había oficiales conspirando, una multitud de pequeños complots que no representaban nin- gún peligro mayor. Sin prisa y sin temor, Reid Cabral adoptó ciertas medi- das precautorias. En la tercera semana de abril, alrededor de una docena de oficiales jóvenes de los campamentos 16 de Agosto y 27 de Febrero fueron trasladados a diversas fortalezas del interior, o dados de baja de las Fuerzas Armadas. El 21 de abril, la dirección del Movimiento Enriquillo decidió que el levantamiento quedaba fijado para el lunes 26 de abril, pero si el Triunvirato arrestaba o daba de baja a cualquier miembro de la conspiración el levanta- miento comenzaría «de inmediato». 8 E l levantamiento constitucionalista Y así fue. En la mañana del 24 el jefe de Estado Mayor del Ejército, gene- ral Marcos Antonio Rivera Cuesta, acompañado por una pequeña escolta, fue a la Jefatura del EN, donde había convocado a cuatro oficiales miembros del Movimiento Enriquillo. No sabía que la Jefatura era una cueva de conspira- dores, y que el oficial encargado de los servicios administrativos de la misma, el capitán Mario Peña Taveras, era uno de los jefes de la conspiración. Rivera Cuesta capturó a los cuatro oficiales sospechosos, y en seguida Peña Taveras lo detuvo a él. Eran aproximadamente las doce del día. El levantamiento constitucionalista había empezado. El arma principal, en aquellas primeras horas, fue el teléfono. Después de detener a Rivera Cuesta la primera tarea de Peña Taveras fue localizar a los jefes militares del movimiento. Aproximadamente a la 1:45 de la tarde Peña Taveras llamó a Peña Gómez. Este, que se encontraba hablando en el

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