Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

648 Literatura dominicana contemporánea. Grupos, tendencias y géneros literarios, 1960-2000 Ayuso: Bienaventurados los cimarrones ; Carlos Esteban Deive: Magdalena , Las devastaciones ; Ramón Emilio Reyes: El Testimonio ; Antonio Lockward Artiles: Espíritu intranquilo , Los poemas del Ferrocarril Central ; Bruno Rosario Candelier: Lo popular y lo culto en la poesía dominicana, Ensayos críticos, La imaginación insu- lar ; Iván García: Más allá de la búsqueda ; Jeannette Miller: Fórmulas para combatir el miedo ; Santiago Estrella Veloz, Igual que antes , etc. Con los aires de libertad y crecimiento económico, en esta generación lite- raria surgieron varios grupos literarios en Santo Domingo y en diferentes po- blaciones del país. Los grupos que han tenido una presencia significativa son: Grupo Amidversa de Pimentel. Casi en las postrimerías del régimen de Rafael Trujillo, un grupo de poetas de Pimentel celebraban reuniones con lecturas en común, debates intelectuales, análisis de textos, estudio de auto- res y tendencias hasta cuajar, en 1961, en la agrupación literaria Amidverza (Amigos de la Verdad y la Belleza), cuyo órgano literario los identificaba. Capitaneados por Manuel Mora Serrano, esos inquietos muchachos de provincia constituyeron un fenómeno aldeano, inusual y sorprendente, al consagrarse al cultivo de las letras, a pesar de las condiciones adversas de la época y del medio. Procuraban la conjunción de lo popular y lo culto; reve- laciones originales; cultivo de metáforas deslumbrantes; ahínco en las raíces tradicionales, campesinas y folklóricas; ahondamiento de los logros de la tra- dición literaria nacional y contactos con los escritores nacionales de todas las tendencias. Sus dos principales integrantes, Manuel Mora Serrano, con Juego de dominó y Francisco Nolasco Cordero, con Caricias de Lumbre , tendrían luego una activa vida literaria. Grupo El Puño. La Generación del 60 inspiró en Santo Domingo varios grupos literarios, el primero de los cuales se llamó El Puño. Encabezado por Ramón Francisco, cobró fuerza después de la revuelta de abril de 1965. Sus miembros celebraban reuniones en la residencia de su coordinador, donde leían y comentaban sus creaciones y desataban sus inquietudes intelectuales y estéticas. Tertuliaban sobre temas culturales, políticos, artísticos y literarios y, en sus creaciones, procuraban expresar lo dominicano con una actitud de denuncia mediante un lenguaje transparente, un sentimiento patriótico y una vocación creadora bajo un criterio de fidelidad al ideal estético de la literatura. Formaban el grupo Ramón Francisco ( Odas a Walt Whitman, La patria mon- tonera ); Marcio Veloz Maggiolo ( La vida no tiene nombre, Los ángeles de hueso ); René del Risco ( El viento frío, En el barrio no hay banderas ), Miguel Alfonseca ( La guerra y los cantos ); Juan José Ayuso ( Bienaventurados los cimarrones ); Iván

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