Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

632 Dinámica de la población dominicana E l proceso de urbanización durante el siglo xx A pesar de lo antiguo de la existencia de las ciudades, la importancia de la dicotomía urbano-rural surgió en tiempos modernos, sobre todo por el escaso peso relativo de la población urbana en el pasado más remoto. Se estima que hacia el año 1800 no más del 3 % de la población mundial podía considerarse urbana. Por tanto, el surgimiento de ciudades como puntos de importante concentración puede considerarse como uno de los procesos característicos del siglo xix al igual que el surgimiento de naciones urbanizadas, es decir, donde la mayoría de la población reside en ciudades. La dinámica seguida por la urbanización a nivel mundial ha producido una amplia gama conceptual en relación a lo que se entiende como urbano y rural. En algunos países se toma en consideración el tipo de actividad eco- nómica realizado por la población. De esa forma, aunque las personas se en- cuentren aglomeradas, si principalmente realizan actividades agrícolas, ese conglomerado no puede considerarse urbano . Otros países definen lo urbano , a partir de determinado número de habitantes en la localidad; un tercer grupo de países basan la definición de lo urbano y lo rural en una combinación de criterios relativos al tamaño de la localidad y al tipo de actividad al cual se dedican sus habitantes, y en otros los centros urbanos son considerados como tales a partir de criterios como la densidad, la jerarquía administrativa o la existencia de determinados servicios o instalaciones. El concepto urbano en la República Dominicana alude a las localida- des correspondientes a las cabeceras de provincia, municipio y distrito municipal. Las cifras derivadas de los ocho censos nacionales de población levan- tados en el país ponen en evidencia que la República Dominicana se ha ido convirtiendo en un país urbano, pues hacia 1920 apenas el 17 % de la po- blación se concentraba en las ciudades, mientras que en 2002, residían en la zona urbana 64 de cada 100 personas (63.6 %). Esa tendencia implica retos importantes, sobre todo por la falta de correspondencia entre el crecimiento urbano y la capacidad del sistema para responder a las demandas de esos conglomerados humanos, tales como empleo, vivienda, electricidad, sanea- miento básico, transporte, construcción y asfaltado de vías.

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