Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
580 República Dominicana: democracia, inclusión y exclusión social sujetos colectivos. En estas expresiones populares son particularmente im- portantes las organizaciones populares urbanas —organizaciones de pobla- dores— específicamente por su diversidad y el papel desarrollado por ellas, sobre todo en la conducción de las luchas reivindicactivas de sus respectivas comunidades. A su vez, a principios de los años noventa se hacen presentes los movi- mientos de la llamada sociedad civil, conformados predominantemente por sectores de clase media y que desempeñan un rol protagónico en el ámbito político no partidario. A partir de entonces los partidos políticos deberán aprender a compartir el espacio público con organizaciones cuya identidad confesa es política pero no partidaria y cuya participación en el ámbito de lo público no se orienta a la conquista del poder político. Una novedad con la que no siempre se les hace fácil lidiar a los partidos políticos de cualquier signo, y que parece incrementarse cuando se encuentran en el ejercicio del gobierno. Estos movimientos han hecho, a juicio de muchos, un importante aporte al proceso de conformación y consolidación de la democracia dominicana. Ahora bien, hay que indicar que, previo a lo que venimos indicando, en la década de los setenta en pleno apogeo de los gobiernos del doctor Balaguer caracterizados, entre otras cosas, por una coyuntura política que propiciaba su carácter represivo, surgieron en el universo de los sectores populares los llamados clubes deportivos y culturales. Estos hicieron su aporte a la vida de estos sectores y a la socialización política de los y las jóvenes de sus respecti- vas barriadas. A juicio de muchos, estos constituyeron el preludio de lo que luego serían las otras formas de organización barrial popular en la década de los ochenta. Los clubes hicieron un aporte importante a la socialización políti- ca y al desarrollo deportivo y cultural de la juventud de los barrios populares. De igual manera, iniciando en la década de los setenta, es necesario des- tacar la presencia y el aporte de las comunidades eclesiales de base y otros movimientos juveniles vinculados con la llamada «Iglesia de los pobres» que desempeñaron una importante labor educativa y de soporte a las otras formas organizativas en los campos y en los barrios populares de las ciudades. U na breve conclusión Como vimos, afirma Kerstenetszky para el caso de Brasil, que ha sido la democracia y no el crecimiento económico el elemento responsable principal
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