Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 571 Exclusión, empleo precario y sector informal La cuestión del empleo es, como hemos visto, una de las dimensiones fundamentales al abordar la cuestión de la exclusión social puesto que la misma está conectada con las posibilidades de generación de mejores condi- ciones de vida para el conjunto de la población conectando por su base con la cuestión de la pobreza y la desigualdad. Así, para el Banco Mundial un crecimiento inclusivo «es una aspiración fundamental desde el punto de vista de la construcción de equidad social y se entiende como aquel que permite un crecimiento sostenido de la producción a través del tiempo, que se extiende a todos los sectores económicos, y que crea oportunidades de empleo pro- ductivo para una amplia gama de la fuerza laboral de un país. El concepto de inclusión abarca la equidad, la igualdad de oportunidades, y la protección de las transiciones de mercado y empleo». 54 Así, una de las más lacerantes consecuencias y condiciones de la exclu- sión, la pobreza y la desigualdad se expresa en la situación del empleo. Como se sabe, a pesar de las mencionadas altas tasas de crecimiento mantenidas por décadas por la economía dominicana, como hemos visto, el desempleo no disminuye significativamente en el país y el porcentaje de trabajadores ubicados en la informalidad que era de 51.4 % en el año 2000, creció en el 2010 a alrededor del 56.5 %. 55 La informalidad incluye de manera importante trabajadores dedicados a tareas de baja calificación, trabajo a domicilio y otras modalidades. El salario percibido en el llamado «sector informal» es en pro- medio dos veces más bajo que el percibido en el sector formal. El 65 % de los trabajadores no tiene ninguna cobertura social y sólo el 30 % de la población se beneficia de un empleo asalariado o independiente declarado y a su vez participa en el financiamiento de la protección social. 56 Tal como se afirma en algunos estudios, independientemente del criterio adoptado para la estimación, todas las mediciones revelan una alta incidencia de informalidad. «En términos absolutos, significa que de un total de 2,262,534 trabajadores urbanos con más de 14 años, alrededor de 1,224,576 laboran en condiciones de relativa ilegalidad, cerca de 1,480,482 carecen actualmente de provisiones para la vejez, y unos 1,133,598 son trabajadores que laboran en unidades de pequeño tamaño o bien trabajadores por cuenta propia o patro- nes en ocupaciones de baja calificación». 57 Finalmente, la tasa de desempleo atrae los salarios hacia abajo. Attalli observa que desde el año 1960 el desempleo casi siempre ha permanecido superior al 14 % de la población activa, con grandes disparidades en su seno: afecta al 28 % de las mujeres y solo al 13 % de los hombres, 58 lo que obliga a
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