Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 563 el responsable de la conformación de los latinoamericanos y latinoamericanas como seres que depositan en el Estado, y no en ellos mismos, la solución de sus problemas más perentorios y seculares: la pobreza y la desigualdad. Así las cosas, a partir de la década de los noventa la visión y la construción del Estado mínimo y el desmantelamiento del mayoritariamente precario Estado social se constituyeron en el norte del accionar de una buena parte de los países y los gobiernos de la región. La pobreza y la desigualdad como exclusión social En el desarrollo de este proceso prácticamente todos los países de la región latinoamericana asistieron a una ampliación importante o a una re- ducción lenta y limitada de las ya vetustas pobreza y desigualdad que por sus características novedosas empezaron a ser pensadas, explicadas, recurriendo al concepto de exclusión social. La noción de exclusión social, aunque está sin duda asociada a la de pobreza, sin embargo pretende dar cuenta de matices novedosos que son producto de una situación diferente que la de la pobreza tradicionalmente considerada. En concreto, la pobreza era entendida como una situación supe- rable en razón del desarrollo-progreso capitalista mientras que el concepto de exclusión apunta a dar cuenta de una realidad de empobrecimiento prolonga- do producto de un tipo de progreso social que se «desarrolla excluyendo», es decir, «dejando fuera» de ese progreso a sectores importantes de la población. O lo que es lo mismo, el concepto de exclusión busca dar cuenta de una reali- dad (de pobreza) que tiende a la permanencia. Para F. Hinckelammert el concepto de exclusión social «alude a una situación de pobreza y desigualdad que se presenta (y es percibida) como un estado tendencialmente permanente para la mayoría de la población que aparece como «población sobrante». 34 Por su parte, Manuel Castells define la exclusión como «el proceso por el que a ciertos individuos y grupos se les impide sistemáticamente el acceso a posiciones que les permitirían una subsistencia autónoma dentro de los niveles sociales determinados por las instituciones y valores en un contexto dado». Ibáñez insiste en que «En cir- cunstancias normales, en el capitalismo “informacional”, tal posición —la indicada por Castells— suele asociarse con la posibilidad de acceder a un trabajo remunerado relativamente regular, al menos para un miembro de una unidad familiar». 35 Como puede observarse, es ese carácter de permanencia tendencial en ese estado de pobreza el rasgo principal de la nueva pobreza que es entonces conceptualizada como exclusión social.
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