Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 559 de Washington no ha podido superar los graves problemas económicos y so- ciales de América Latina. En muchos países los pobres sobrepasan el 50 % de la población y los indigentes el 20 %». 20 Tal como señala French-Davis: «[…] el balance neto en términos de crecimiento y equidad ha sido muy deficiente. En síntesis, el resultado final es “desilusionante” […]». 21 Gilberto Dupas aporta otros datos relevantes sobre el empeoramiento de la realidad social de América Latina en el contexto del mencionado Consenso: «La población latinoamericana por debajo de la línea de pobreza evolucionó sucesivamente de 41 % del total en 1980 (136 millones de personas) hacia el 44 % (237 millones) en 2003. A pesar de la fuerte “modernización” de las eco- nomías, persiste, en la región, un cuadro grave creciente de miserabilidad de sus sociedades […] Cerca del 50 % de la fuerza de trabajo se encuentra en la informalidad. Y es especialmente preocupante la realidad de los sectores más jóvenes, entre los cuales las tasas de desocupación se han incrementado mucho, exponiéndolos a situaciones de supervivencia que los vuelven “un ejército industrial de reserva” del crimen organizado». 22 Como bien señala Bilbeny: «El globalismo neoliberal […] celebra como so- ciedad global a la sociedad del libre mercado, y solo a esta, es decir, aquella en que no existe o existe apenas, la regulación pública del comercio internacional de productos, servicios y, sobre todo, de capitales financieros». 23 Por esta vía se arribó a lo que algunos calificaron como «idolatría del mercado». 24 Así, la neoliberalización se consolida en el contexto de un mundo globalizado que tiende a «naturalizar» las relaciones de mercado en esta versión dominante. Tal como indica sugerentemente Contreras Natera: «En tanto idea rectora, el neoliberalismo implicó formas de subjetivación de amplísimas repercusiones en los imaginarios de las sociedades globalizadas, naturalizándose social y culturalmente en lo que llamaremos neoliberalización espiritual ». 25 En este contexto, Duménil y Lévy nos recuerdan que «El neoliberaliso tiene una historia. Desde las dictaduras en América Latina, principalmente las de Pinochet, en Chile desde 1973, y la de Videla, en Argentina desde 1976, y las elecciones de Margaret Thacher y de Ronald Reagan, en 1979 y 1981, res- pectivamente, se puso en marcha un proceso orientado al mayor número de países. Esta dinámica es inseparable de la ambición de los países dominantes por prolongar y acrecentar su poder a escala internacional». 26 Tres rasgos o características propias permiten distinguir esta versión (neoliberal) del liberalismo de finales del siglo xix y con respecto al cual ella toma distancia: 1.- Una difenciación crítica del liberalismo clásico con el cual produce una ruptura clara e importante centrada en una concepción del mer- cado como un producto histórico y no un hecho natural fruto de la lógica

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