Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

556 República Dominicana: democracia, inclusión y exclusión social de este último, en grados diversos en cada uno de los países se toma distancia tanto del Estado liberal como del Estado en la versión de los socialismos his- tóricos. Es así cómo, para no pocos analistas, en torno a este Estado social y en conflicto con las dos opciones anteriores, se reconstruye una originalidad europea y la imagen que de ella se expande entre ocupaciones, guerras y dic- taduras. En opinión de Aguilar: La creación política eminente del siglo xx ha sido el Estado social. Su constitución ofreció la respuesta institucional, democrática y ci- vilizatoria a la cuestión social que había estremecido por más de un siglo a los países industrializados a causa de las condiciones inacep- tables de vida y de trabajo del sector obrero, cuyas demandas por un reordenamiento justo de las relaciones económicas y sociales no encontraban respuesta política ni jurídica a pesar de los atropellos, los enfrentamientos y las revueltas. [...] La solución que el Estado social propone a la cuestión social es congruente con la tradición republicana, liberal y democrática de las revoluciones políticas que dieron origen al Estado moderno, porque no renuncia a sus valores fundadores esenciales, pero extiende su validez a las nuevas rela- ciones y situaciones de sus ciudadanos, cuyas vidas se desarrollan en el marco de una sociedad predominantemente industrial, urbana, segmentada e individualizada. 10 Un proceso en tres etapas: de la Bella Época, al intento de Estado so- cial, a la centralidad del mercado. Así, las formaciones sociales existidas y existentes en la región latinoamericana han sido el producto de este proceso histórico de siglos que ha propiciado determinadas estructuraciones sociales y que hoy en el contexto del proceso de globalización o de esta fase adquiere características específicas. Como sabemos, lo que hoy somos, las formas como nos organizamos económica, política y socialmente, lo que pensamos, en lo que pensamos y las maneras como lo hacemos, son y han sido el producto de complejos procesos históricos. En todo caso, para muchos analistas, producto del proceso de globali- zación no es exagerado decir que vivimos hoy en la dimensión económica y, desde hace ya un buen tiempo, un momento histórico específico con predo- minio de una visión mercado-céntrica con respecto al ordenamiento de las economías en el interior de democracias políticas más o menos consolidadas. Esto ha sido obviamente el producto de una conflictiva evolución histórica en el marco del proceso de globalización del cual han sido y son parte los países

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