Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

538 Movimientos sociales y estructuras de poder comunidades y barriadas del país, donde la autonomía de las organizaciones de las comunidades era casi nula. Un ejemplo de este tipo de ONG era el Instituto Dominicano de Desarrollo Integral (IDDI) que realizaba parte de su trabajo en el sector Los Manguitos del barrio Capotillo en la ciudad de Santo Domingo. El IDDI recibía fondos desde el exterior, como la mayoría de las ONG, y con esos fondos se dedicó en los noventa a dar asistencia a la Unión de Recogida de Basura de Los Manguitos (Ucorebam) y un «incentivo» (sa- lario) a los moradores para que recogieran su propia basura. Con este salario se creaba una especie de dependencia de los moradores en relación al IDDI. 79 Este método de trabajo contrastaba diametralmente con el del Centro de Estudios Sociales que acompañaba a las comunidades, dándoles orientación y, cuando era posible, ayudaba en el desarrollo de proyectos comunitarios gracias a fondos que gestionaba en el exterior. Sin embargo, en su trabajo con las comunidades se aseguraba de que las comunidades resolvieran sus pro- pios problemas de una manera autónoma. El Centro de Estudios Sociales y el IDDI son apenas una muestra de la diversidad de ONG que se desarrollaron en los años noventa, pero lo rescatable aquí es que estas se convirtieron en un sector social que penetró una gran parte de las comunidades y barriadas del país y de esa manera contribuyeron a encauzar las actividades comunitarias y alejarlas de aquellos movimientos que persiguen la creación de una masa crí- tica que exige sus derechos ciudadanos. Al igual que la Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Barrial, las ONG aportaron significativamente a la desmovilización de los moradores y a la creación de dependencias que impi- den el desarrollo de los derechos sociales de los ciudadanos. Finalmente, los cambios en los patrones socioculturales que se dieron en los noventa contribuyeron de una manera radical para desactivar los movi- mientos sociales. La desaparición del campo socialista y la consolidación de ideologías individualistas que promueven la búsqueda de soluciones perso- nales a problemas sociales prendieron en las masas latinoamericanas y, en particular, en la República Dominicana. Simultáneamente, el éxodo migrato- rio que se consolidó en los ochenta conllevó el desarrollo de una mentalidad de emigración, donde la gente no ve la solución a sus problemas en el contexto nacional sino emigrando a Estados Unidos, Europa u otro lugar en el mundo. Igualmente, los problemas de la corrupción, el narcotráfico y el clientelismo jugaron un papel clave para desmovilizar a la gente. En resumen, la sociedad dominicana de fin siglo se transformó de una manera que dejó poco espacio para que en ella hubiera cabida para movimientos sociales que procuraban el desarrollo de los derechos ciudadanos en el marco de la democracia libe- ral. En ningún momento, durante el transcurso de la década, apareció una

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3