Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

536 Movimientos sociales y estructuras de poder delincuentes tuvieron un papel destacado en la organización de protestas. En este caso, ya no se trataba simplemente de jóvenes armados con «chilenas» que aludidamente «protegían» a los huelguistas sino de pandillas ligadas al tráfico de drogas y otras acciones delictivas. Estos acontecimientos ocurrieron en el sector de Los Manguitos en el barrio Capotillo, pero también en otros lugares como Gualey y Guachapita. Según Roberto Cassá: «estas protestas, posiblemente, se insertaron en pequeñas mafias […] de traficantes, asaltantes y vendedores de protección a pequeña escala, quienes pescan en río revuelto, ajustan cuentas elementales con el orden u otean mayor impunidad por efecto de la confusión que se crea en los motines. En cambio, hasta donde puede establecerse, las pandillas que operan a gran escala se mantuvieron distan- tes de las protestas o, a lo sumo, las apoyaron con precauciones a través de terceros». 76 Al igual que en el Cibao, las protestas que se escenificaron la Zona Norte de Santo Domingo contaron con el apoyo masivo de las comunidades barria- les porque las demandas planteaban problemas reales que tocaban a todos los moradores. Además, se debe tomar en cuenta la relación ambigua que se da entre muchos delincuentes y las fuerzas del orden público. Por ejemplo, en infinidad de ocasiones los dirigentes comunitarios de esos barrios denuncia- ban en conferencias de prensa que ellos le decían a la Policía quiénes eran los delincuentes que estaban ligados al narcotráfico, en qué lugares se encontra- ban y la uniformada no hacía nada para arrestarlos y someterlos a la justicia. 77 El ascenso de Leonel Fernández a la presidencia de la República (1996- 2000) fue otro factor que contribuyó al declive de los movimientos sociales. El PLD y Fernández, en cierta forma, encerraban una esperanza de que las reivindicaciones populares se pudieran encauzar por los canales formales del proceso político. El PLD había sido un gran crítico de Balaguer desde su fundación a principios de los setenta y su discurso había prendido en una parte importante de la población. Al parecer una gran parte del público no prestó mucha atención al hecho de que Fernández llegó al poder ayudado por una alianza con Balaguer, la cual indicaba que el joven presidente ya no compartía las enseñanzas de su maestro Juan Bosch. No obstante esto, a los ojos de los actores de los movimientos sociales Fernández significaba un cierto fortalecimiento para las comunidades y las barriadas. Aparentemente tratando de llenar esas expectativas el presidente Fernández convocó a un diálogo nacional en el que estuvieran representados todos los sectores so- ciales, y como resultado de esta diálogo creó la Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Barrial con el fin de acercarse y escuchar a sectores a los que los gobiernos anteriores habían desatendido. Sabiamente, el presidente

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