Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
532 Movimientos sociales y estructuras de poder aunque ya no tenía la fuerza de los primeros años de la apertura democráti- ca. El recuento de prensa hecho por el Centro Dominicano del Estudio de la Educación (Cedee) muestra que, de 1986 a 1989, las protestas disminuyeron progresivamente pasando de 65 en 1986 a 55 en 1988 y a 36 en 1989 mientras que el número de recuperaciones de tierra fue de 37 en 1987 y 36 en 1988. 68 Los gobiernos de la transición democrática aprovecharon el descenso del movimiento campesino para prácticamente suspender la aplicación de las leyes agrarias. Esta marcada falta de interés se revela claramente por el número de asen- tamientos de campesinos que se realizaron. La gestión de Antonio Guzmán realizó 66 mientras que la de Jorge Blanco hizo 127 asentamientos. En la ges- tión de 1986-1990, Balaguer solamente hizo 44. 69 La realidad social de los campesinos cambió sustancialmente en la déca- da de los ochenta. Muchos empezaron a perder el interés por la tierra porque lo que producían había perdido valor y preferían marcharse a las ciudades o las zonas francas que empezaron a desarrollarse rápidamente. Otros migra- ban a los centros turísticos que se desarrollaban en las zonas Norte, Noreste y en el Este. El turismo y las zonas francas se convirtieron en centros de gran atracción para fines de los ochenta; los jóvenes preferían migrar a quedarse trabajando en el campo. En los ochenta también aparecieron los motoconchos como una forma de transporte para los pobres. Los hijos de los campesinos preferían hacer lo posible para comprarse un motor y dar servicio desde su comunidad a la carretera más importante que pasara por su pueblo y así ganarse la vida. Otros con mayores posibilidades económicas emigraron a Puerto Rico en yola o se marcharon, especialmente las mujeres, a España y otros destinos europeos y estadounidenses. En síntesis, una gran parte del campesinado ya no veía la tierra como única fuente de recursos. En cierta forma el mundo campesino de los años sesenta y setenta empe- zó a desaparecer en la década siguiente y se comenzó a enfrentar a otros tipos de problemas. Un caso representativo es la mina de oro de Cotuí, donde los campesinos tuvieron (y aún tienen) que enfrentar la degradación ambiental producida por la explotación del mineral que la Rosario ha llevado a cabo allí, tanto cuando era de capital privado como cuando pasó a manos del Estado. 70 En otros lugares, los campesinos enfrentaron desalojos por parte de los gobiernos de Balaguer (1986-1990), quien empezó un plan de creación de parques nacionales y de promoción de reservas científicas. Los Haitises en la provincia de Samaná, la Loma Quita Espuela en la provincia Duarte son casos ejemplificadores, donde los campesinos tuvieron que enfrentar las arbitrarie- dades de Pedro de Jesús Candelier, entonces director nacional de foresta.
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