Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 531 abanico de reivindicaciones, muchas veces levantando las mismas demandas que el movimiento popular no laboral, pero no alcanzó a tener suficiente fuer- za para obligar a las autoridades a responder a sus demandas. La apertura democrática permitió que se iniciaran cambios en el pa- norama político en el campo. Justo cuando se inicia, en 1979, se realizó el primer evento nacional campesino con la participación de 28 federaciones y juntas municipales. El objetivo de este evento era sentar las bases para el desarrollo de un movimiento campesino independiente con intereses clasis- tas, lo cual hizo que se tomara distancia de las organizaciones ligadas a los partidos dominantes e intereses imperialistas como la Federación Nacional de Campesinos (Fenac), vinculada a los estadounidenses, la Federación de Campesinos Dominicanos, vinculada al PRD y Fedelac, históricamente atada a los socialcristianos. En cierta forma esto motivó aún más a que se desarrolla- ra el Movimiento Campesino Independiente (MCI), el cual intentó coordinar las actividades de diversas asociaciones campesinas. Al igual que en el movimiento sindical, se hace difícil estimar la cantidad de miembros de estas organizaciones. Laura Faxas informa que a principios de los ochenta el MCI tenía 105,000 miembros y Fedelac 125,000. Los estima- dos de la Secretaría de Estado de Agricultura indican que, en 1982, el número total de miembros en las organizaciones rurales era de 95,754 y se calcula que 63,022 pertenecían a organizaciones de productores (60 %); 14,702 miembros de comités de madres y familias rurales (15.5 %) y 17,637 miembros de organi- zaciones rurales de jóvenes (18.5 %). 67 Estas cifras, aunque tentativas, revelan que la mayor parte de los campesinos organizados eran productores y que las organizaciones de base solamente formaban un 34 %. Se desconoce qué porcen- taje de estos se hallaban organizados en asociaciones que luchaban por la tierra u otras demandas, pero se puede inferir que si estos estimados son ciertos, el movimiento campesino organizado en los ochenta era muy pequeño y débil. La apertura democrática iniciada por el PRD dio como resultado un au- mento significativo de las tomas de tierra por los campesinos. La mayor parte de las mismas se dieron durante el primer gobierno del PRD, es decir, 69.9 % de las ocupaciones, mientras que durante el período 1972-1977 solamente se dieron 23.3 %. Este fue el período cumbre de las ocupaciones de tierra. Sin em- bargo, en el primer gobierno del PRD solo se hizo un asentamiento por cada cuatro ocupaciones. Lo cual indica que la reforma agraria no era prioritaria aun cuando las tomas de tierra habían aumentado a niveles sin precedentes. Con el retorno de Balaguer al poder (1986-1990) se continuó la misma po- lítica de abandono de la reforma agraria. El número de acciones de protestas pidiendo que se aplicaran las leyes agrarias se mantuvo durante los ochenta

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