Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
528 Movimientos sociales y estructuras de poder solidaridad con los movimientos sociales, las centrales sindicales, al igual que la AMD, la ADP, la Asociación Nacional de Profesionales Agrícolas (ANPA), el gremio de las enfermeras y otros necesitaban negociar con el Gobierno y/o los empresarios. Contrariamente a los moradores barriales urbanos, las centrales sindicales y las asociaciones profesionales tenían objetivos que se podían satisfacer con un aumento de las prestaciones de sus miembros; las reivindicaciones de los moradores barriales no se satisfacían simplemente con un aumento salarial, pues la mayoría de ellos vivía en la economía informal y no estaba sujeta a un horario; para responder a sus reivindicaciones había que hacer grandes inversiones públicas en las áreas de salud, educación, edifica- ciones, reparación y/o construcción de vías públicas, etc. Parcialmente, estas realidades hicieron que las centrales sindicales se retiraran de la CNOP y que desconfiaran del liderazgo de Virtudes Álvarez, a quien veían como una líder barrial y, como tal, no podía dirigirlas. Álvarez también había encontrado oposición dentro del movimiento po- pular no laboral. En un principio se había acordado que la vocería de la CNOP sería rotatoria, pero luego estos acuerdos se violaron en medio de pugnas por controlar el movimiento. En este contexto surgió el liderazgo de Ramón Almánzar, representante de la ANPA, que pasó a competir con el de Virtudes Álvarez. En una entrevista con el autor Virtudes Álvarez se preguntó: «¿Por qué se da la ruptura? ¿Simplemente por un asunto de vocería? Pasa por ahí, pero también por los métodos de lucha. Empezó a haber acciones de las que nadie era padrino. Se hace un paro cívico y de repente tiran una bomba en una estación de los bomberos de San Juan de la Maguana […] Empezó a haber acciones de violencia con las que no estábamos de acuerdo». 61 Ramón Almánzar sostiene que la división del movimiento social se debió a la existencia de dos tendencias en su seno: «un sector que era casi enemigo del diálogo debido a la experiencia con Balaguer y otro que, aunque mante- nía los mismos principios —mantenía la misma propuesta reivindicativa y mantenía la misma posición desde el punto de vista de la honestidad, lo ético, lo moral—, entendía que debía darse algún tipo de advenimiento de nego- ciaciones con el Gobierno; negociaciones en el sentido de poder sacar cosas concretas frente a una lucha determinada. Entendía que eso podía fortalecer al movimiento». 62 Las diferencias dentro de la CNOP no pudieron resolverse y Almánzar se retiró en 1989 para trabajar en la creación de un nuevo espacio de coordi- nación llamado Colectivo de Organizaciones Populares (COP). Al igual que la CNOP, el Colectivo era un espacio de coordinación que aglutinaba inicial- mente a casi todas las centrales sindicales, los movimientos de profesionales,
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