Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 527 estado de capa caída y divididas. En cambio, la exclusión de dichos movi- mientos, en cierta forma, les quitó legitimidad en los ojos de la población. Balaguer también puso su granito de arena para desprestigiar el liderazgo de Virtudes Álvarez que se había convertido en la vocera del CUP. 58 Mientras tanto los sindicatos eran invitados a discutir asuntos propiamente sindica- les en diálogos llamados tripartitos porque en ellos también figuraba una representación del Gobierno y los empresarios. En 1988 los mediadores de la Iglesia anunciaron una serie de acuerdos que incluían reformas al Código de Trabajo, seguridad social, leyes impositivas, salario mínimo, la inclusión del diálogo tripartito en las agencias del Gobierno, aumento de las pensiones a los jubilados, etc. Sin embargo, ni los empresarios ni el Gobierno pusieron mucha atención a estos acuerdos mientras que los precios de los artículos de primera necesidad aumentaban de forma escandalosa. 59 En el contexto del fracaso de los diálogos tripartitos el CUP decidió cambiar de nombre para incluir un abanico más amplio de organizaciones populares. La nueva organización se hizo llamar Conferencia Nacional de Organizaciones Populares (CNOP). En ella se incluían la Unión Nacional de Técnicos y Profesionales (Unatep), el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia), la Asociación Médica Dominicana (AMD), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Sindicato de Trabajadores Petroleros (STP), Unachosin, la Asociación de Minibuses Banileja, Asociación de Minibuses de San Juan de la Maguana, etc. 60 Mientras que las centrales sindicales estaban divididas y desanimadas por el fracaso de los diálogos, la CNOP convocó a una huelga general en junio de 1989 para pedir una reducción general de los precios y contó con el respaldo de la CASC, la CTM y la CGT. El Gobierno, los empresarios e incluso la Iglesia re- chazaron la convocatoria a huelga, pero cuando esta última vio que la huelga había paralizado al país con muy poca violencia durante 48 horas y que las demandas de la CNOP tenían acogida en la población, decidió reconocer que los huelguistas tenían razón. Por otro lado, los empresarios, temerosos de las reivindicaciones de los huelguistas, pusieron presión al gobierno de Balaguer (1986-1990) para que ejecutara una política económica que respon- diera a sus demandas. La CNOP tuvo una vida corta (1988-1989) debido a cuestiones ideológi- cas y políticas. A pesar de su división y debilidad organizativa, las centrales sindicales tradicionales querían dirigir las actividades de los movimientos sociales para que les ayudaran a conseguir sus prerrogativas laborales. Esta situación encerraba una contradicción con los movimientos barriales que eran más radicales en sus reivindicaciones. A pesar de su combatividad y

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3