Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

Historia general del pueblo dominicano 523 a la que la gente se sumaba, pero era una participación que no implicaba un compromiso orgánico con la estructura de la organización». 48 Los CLP buscaban insertarse en los clubes culturales para dar una orien- tación acorde con sus planes. Según Víctor Gerónimo, 49 los CLP del barrio 27 de Febrero se reunían en el Club Pase de Luna en La Ciénega, el CLP de Guachupita se reunía en el Club Hilario Nivar y en el Club Unidad Solano y, además, en esa zona, los CLP fundaron el Movimiento Cultural Deportivo Club Marcelino Vega y llegaron a tener incidencia en más de 15 organizacio- nes clubísticas. Los CLP tuvieron cierta aceptación en estos barrios debido, en parte, a que estos últimos tenían antecedentes de resistencia: allí se orga- nizaron comandos de resistencia durante la Guerra de Abril de 1965, se for- maron los Comandos Clandestinos Revolucionarios del Movimiento Popular Dominicano (MPD) y luego fueron lugar de escondite de los constitucionalis- tas que eran perseguidos por las fuerzas represivas de Balaguer durante los Doce Años; también allí se formaron grupos que apoyaban la organización criminal La Banda, lo cual expresa la complejidad política de los barrios em- pobrecidos. En todo caso, en estos barrios se había desarrollado una cultura de rebeldía y resistencia y, por lo tanto, eran receptivos a las propuestas de los CLP. 50 En sus inicios los CLP se organizaron sólidamente en torno a la lucha del Sindicato Nacional de Trabajadores Telefónicos (SNTT) de la Compañía Dominicana de Teléfonos (Codetel) de capital estadounidense. Codetel se convirtió en una de las empresas más modernas del país, pero esta moderni- zación implicaba cambiar las relaciones que tenía con su sindicato. El SNTT había venido denunciando los abusos de esta compañía por violación de su contrato colectivo de trabajo. En numerosas ocasiones el SNTT había llevado los casos de despidos injustificados, retención de salarios y otras medidas represivas contra los trabajadores a la Secretaría de Estado de Trabajo, pero la empresa no ponía atención a sus demandas y se negaba a negociar con los trabajadores. Cuando los trabajadores del SNTT se declararon en huelga el 17 de enero de 1983, los CLP fueron los primeros en expresar su solidaridad ocupando la iglesia de Santa Ana en Gualey para protestar y recibieron el apoyo de muchos clubes y organizaciones populares. La empresa despidió a 300 tra- bajadores, incluyendo a José Pichardo, secretario general del sindicato. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones rechazó los despidos de la empresa y la Cámara de Diputados expresó su apoyo a los trabajadores. No obstante, el secretario de Estado de Trabajo decía que no tenía el poder legal necesario para actuar contra la empresa mientras que el Poder Ejecutivo intervenía para

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