Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 521 del sindicato cancelada. El caso más destacado de represión fue Sitracode, de la Corporación Dominicana de Electricidad. Balaguer nombró al Ing. Ramón Pérez Martínez, exdirigente de La Banda, para que destruyera el sindicato y ayudara a preparar la empresa para su eventual privatización. 45 L os movimientos populares no laborales La apertura democrática y la fragmentación política e ideológica del mo- vimiento sindical proporcionaron las condiciones para que se desarrollaran los movimientos populares no laborales. Estos tendrían características territo- riales y se enfocarían en demandas básicas de servicios de transporte, salud, educación, reparación de calles, aumentos salariales y harían reclamos contra las negaciones del Gobierno con el FMI. Con estos movimientos, las protestas y huelgas se desplazarían de las fábricas a los barrios y pueblos empobrecidos que resistían la modernización capitalista. Las huelgas convocadas se daban a nivel nacional, regional e incluso local y, en muchas ocasiones, producían motines cuando la Policía intervenía para reprimirlas. Sin lugar a duda, los movimientos populares no laborales convirtieron la huelga, la marcha, la ocu- pación de iglesias, el mitin, el piquete y el motín en los repertorios de lucha fundamentales de los nuevos movimientos sociales. Mediante el uso de estos métodos los desposeídos les recuerdan a las élites políticas y sociales que ellos existen y tienen derechos inalienables. Los movimientos populares no laborales empezaron a activarse a partir de 1979 cuando el aumento de los precios del petróleo condujo al incremento de los precios del pasaje del transporte público, provocando que el 2 y 3 de agosto de ese año hubiera una importante huelga de choferes, encabezada por un sector sindical que había sido uno de los principales aliados del PRD. Esta huelga contaba con el respaldo popular, pero el Gobierno la reprimió brutalmente, creando una crisis en sus relaciones con el movimiento sindical y popular no laboral. Los huelguistas se quedaron sorprendidos al ver que los funcionarios del PRD estaban dispuestos a utilizar los mismos métodos repre- sivos de Balaguer. No obstante, los choferes convocarían a huelga nuevamen- te en mayo de 1980, pero esta vez la huelga misma tuvo un alcance nacional, logró aún más apoyo y se pudo notar la presencia de motines en diversas regiones del país. El paro duró cinco días durante los cuales se bloquearon varias autopistas nacionales, se produjeron confrontaciones violentas con la
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